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		<title><![CDATA[Pajaro Silvestre - Educación]]></title>
		<link>https://www.pajarosilvestre.es/</link>
		<description><![CDATA[Pajaro Silvestre - https://www.pajarosilvestre.es]]></description>
		<pubDate>Sun, 19 Apr 2026 00:07:24 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[Cómo entrenar a tu periquito paso a paso]]></title>
			<link>https://www.pajarosilvestre.es/showthread.php?tid=120251</link>
			<pubDate>Sat, 15 Mar 2025 17:28:11 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://www.pajarosilvestre.es/member.php?action=profile&uid=1799">Mundo Pajaros</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://www.pajarosilvestre.es/showthread.php?tid=120251</guid>
			<description><![CDATA[<a href="https://mundopajaros.com/trucos/entrenar-periquito/" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Entrenar a un periquito es una experiencia fascinante</span></span></a> que fortalece el vínculo con tu ave. Aunque puede parecer un reto, con paciencia y los métodos correctos, tu periquito podrá aprender a posarse en tu mano, reconocer su nombre e incluso imitar palabras.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">1. Gana su confianza</span><br />
Antes de entrenarlo, tu periquito debe sentirse seguro contigo. Háblale con suavidad y acércate sin movimientos bruscos. Ofrece golosinas como mijo en rama a través de los barrotes de la jaula hasta que se acostumbre a tu presencia.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">2. Entrena el "sube a la mano"</span><br />
Cuando tu periquito se sienta cómodo, preséntale tu dedo y acércalo suavemente a su pecho. La reacción natural será subirse. Refuerza el comportamiento con premios y palabras de ánimo.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">3. Practica fuera de la jaula</span><br />
Una vez que se suba a tu dedo con confianza, intenta sacarlo de la jaula en un ambiente seguro. Déjalo explorar mientras mantienes interacciones positivas.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">4. Enséñale palabras y comandos</span><br />
Si quieres que tu periquito hable, repite palabras cortas con frecuencia y con tono animado. Los mejores momentos son por la mañana y antes de dormir, cuando están más receptivos.<br />
📌 <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Conclusión:</span><br />
Con dedicación y paciencia, tu periquito aprenderá rápido. Empieza hoy mismo y disfruta de una conexión única con tu mascota.<br />
👉 <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Comparte este artículo si amas a los periquitos.</span> 🦜✨]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<a href="https://mundopajaros.com/trucos/entrenar-periquito/" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Entrenar a un periquito es una experiencia fascinante</span></span></a> que fortalece el vínculo con tu ave. Aunque puede parecer un reto, con paciencia y los métodos correctos, tu periquito podrá aprender a posarse en tu mano, reconocer su nombre e incluso imitar palabras.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">1. Gana su confianza</span><br />
Antes de entrenarlo, tu periquito debe sentirse seguro contigo. Háblale con suavidad y acércate sin movimientos bruscos. Ofrece golosinas como mijo en rama a través de los barrotes de la jaula hasta que se acostumbre a tu presencia.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">2. Entrena el "sube a la mano"</span><br />
Cuando tu periquito se sienta cómodo, preséntale tu dedo y acércalo suavemente a su pecho. La reacción natural será subirse. Refuerza el comportamiento con premios y palabras de ánimo.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">3. Practica fuera de la jaula</span><br />
Una vez que se suba a tu dedo con confianza, intenta sacarlo de la jaula en un ambiente seguro. Déjalo explorar mientras mantienes interacciones positivas.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">4. Enséñale palabras y comandos</span><br />
Si quieres que tu periquito hable, repite palabras cortas con frecuencia y con tono animado. Los mejores momentos son por la mañana y antes de dormir, cuando están más receptivos.<br />
📌 <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Conclusión:</span><br />
Con dedicación y paciencia, tu periquito aprenderá rápido. Empieza hoy mismo y disfruta de una conexión única con tu mascota.<br />
👉 <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Comparte este artículo si amas a los periquitos.</span> 🦜✨]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Mi loro es muy miedoso ¿Cómo abordar la neofobia en loros de compañía?]]></title>
			<link>https://www.pajarosilvestre.es/showthread.php?tid=2442</link>
			<pubDate>Sat, 21 Dec 2013 21:27:26 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://www.pajarosilvestre.es/member.php?action=profile&uid=497">leles75</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://www.pajarosilvestre.es/showthread.php?tid=2442</guid>
			<description><![CDATA[Una de las principales causas de consulta que remiten al veterinario los propietarios de loros, es que sus aves tienen miedo a una gran cantidad de objetos, entre estos sus juguetes.Â  Esta condición se llama técnicamente neofobia y se define como una respuesta intensa de temor ante estímulos nuevos.Â  Como pueden ser juguetes, ingredientes de la dieta, prendas de ropa de colores vivos, cajas de cartón, perchas u otros accesorios de la jaula<br />
<br />
¿Es normal que los animales muestren temor?<br />
<br />
El temor o miedo como respuesta inmediata a un estímulo que se reconoce como amenaza es normal e incluso indispensable para anticiparse al peligro y garantizar la supervivencia del individuo.Â  Sin embargo, cuando esta respuesta es exagerada en intensidad, frecuencia y/o duración se convierte en un problema de comportamiento que compromete el bienestar del ave.Â  No es deseable, bajo ninguna circunstancia, que un loro de compañía muestre un alto grado de neofobia a estímulos que componen naturalmente su entorno.<br />
<br />
¿Por qué algunos loros manifiestan neofobia y otros no?<br />
<br />
Como todo comportamiento, la manifestación de miedo está influenciado por el entorno en el que se encuentra el animal, su propia percepción del ambiente, así como sus experiencias previas y la carga genética dada por la evolución de su especie.<br />
<br />
Concretamente, la manifestación de neofobia está estrechamente vinculada a la socialización -etapa sensible al aprendizaje, durante la cual los animales aprenden cómo está constituido su entorno- Loros que han pasado esta etapa de su desarrollo con una pobre estimulación física, mental y social construyen, en consecuencia, una visión muy simple de su entorno por lo que no son capaces de adaptarse correctamente a cambios en su ambiente.Â  Carecen de recursos como pautas de comportamiento, necesarias para afrontar satisfactoriamente situaciones o estímulos desconocidos.<br />
<br />
También loros que han sido correctamente socializados (expuestos a la mayor cantidad y diversidad de estímulos, como a los que tendrán durante su vida adulta como loros de compañía) pero que al cabo de unos meses y durante años viven sin ningún tipo de estimulación, se convierten rápidamente en loros rígidos mentalmente con serios problemas de adaptación a cambios en su entorno.<br />
<br />
¿Cómo reducir o eliminar la neofobia en mi loro de compañía?<br />
<br />
Si tenemos un loro que responde con mucho temor, debemos no forzarlo, pues estaremos complicando la situación.Â  Necesitamos en cambio, evitar aquellas situaciones que desencadenen respuestas muy intensas de miedo.Â  Optemos por el trabajo paciente, constante y en concordancia con el ritmo que cada individuo nos marque.<br />
<br />
Para definir la estrategia utilizaremos algunas formas sencillas de aprendizaje como la desensibilización, la cual consiste en presentar simultáneamente al estímulo adverso, en este ejemplo un juguete, un estímulo positivo como un premio o recompensa, de esta manera al cabo de varias repeticiones el efecto negativo del juguete quedará contrarrestado gracias al efecto positivo del premio.<br />
<br />
También resulta sumamente efectivo el uso de la facilitación social, esto es que el loro adquiera confianza a partir de el éxito durante una experiencia de otro individuo, que puede ser otro loro o su propietario.Â  en otras palabras, que nosotros mismos juguemos con aquel objeto nuevo, hasta que el loro muestre interés por nuestra actividad.<br />
<br />
Como parte de la estrategia, es de vital importancia que cada día propongamos un pequeño cambio en el ambiente al que nuestro loro deba enfrentarse, pero siempre en la magnitud que le permita resolverlo exitosamente. De esta manera, aprenderá que su entorno es dinámico, que está en constante cambio, pero que esta condición no supone ningún peligro para él.<br />
Implementar un programa de enriquecimiento ambiental acorde a su edad, especie y condición comportamental, desde el primer día que tenemos al lorito en casa, es sin duda una de las tareas básicas indispensables de todo propietario responsable de un loro de compañía.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Una de las principales causas de consulta que remiten al veterinario los propietarios de loros, es que sus aves tienen miedo a una gran cantidad de objetos, entre estos sus juguetes.Â  Esta condición se llama técnicamente neofobia y se define como una respuesta intensa de temor ante estímulos nuevos.Â  Como pueden ser juguetes, ingredientes de la dieta, prendas de ropa de colores vivos, cajas de cartón, perchas u otros accesorios de la jaula<br />
<br />
¿Es normal que los animales muestren temor?<br />
<br />
El temor o miedo como respuesta inmediata a un estímulo que se reconoce como amenaza es normal e incluso indispensable para anticiparse al peligro y garantizar la supervivencia del individuo.Â  Sin embargo, cuando esta respuesta es exagerada en intensidad, frecuencia y/o duración se convierte en un problema de comportamiento que compromete el bienestar del ave.Â  No es deseable, bajo ninguna circunstancia, que un loro de compañía muestre un alto grado de neofobia a estímulos que componen naturalmente su entorno.<br />
<br />
¿Por qué algunos loros manifiestan neofobia y otros no?<br />
<br />
Como todo comportamiento, la manifestación de miedo está influenciado por el entorno en el que se encuentra el animal, su propia percepción del ambiente, así como sus experiencias previas y la carga genética dada por la evolución de su especie.<br />
<br />
Concretamente, la manifestación de neofobia está estrechamente vinculada a la socialización -etapa sensible al aprendizaje, durante la cual los animales aprenden cómo está constituido su entorno- Loros que han pasado esta etapa de su desarrollo con una pobre estimulación física, mental y social construyen, en consecuencia, una visión muy simple de su entorno por lo que no son capaces de adaptarse correctamente a cambios en su ambiente.Â  Carecen de recursos como pautas de comportamiento, necesarias para afrontar satisfactoriamente situaciones o estímulos desconocidos.<br />
<br />
También loros que han sido correctamente socializados (expuestos a la mayor cantidad y diversidad de estímulos, como a los que tendrán durante su vida adulta como loros de compañía) pero que al cabo de unos meses y durante años viven sin ningún tipo de estimulación, se convierten rápidamente en loros rígidos mentalmente con serios problemas de adaptación a cambios en su entorno.<br />
<br />
¿Cómo reducir o eliminar la neofobia en mi loro de compañía?<br />
<br />
Si tenemos un loro que responde con mucho temor, debemos no forzarlo, pues estaremos complicando la situación.Â  Necesitamos en cambio, evitar aquellas situaciones que desencadenen respuestas muy intensas de miedo.Â  Optemos por el trabajo paciente, constante y en concordancia con el ritmo que cada individuo nos marque.<br />
<br />
Para definir la estrategia utilizaremos algunas formas sencillas de aprendizaje como la desensibilización, la cual consiste en presentar simultáneamente al estímulo adverso, en este ejemplo un juguete, un estímulo positivo como un premio o recompensa, de esta manera al cabo de varias repeticiones el efecto negativo del juguete quedará contrarrestado gracias al efecto positivo del premio.<br />
<br />
También resulta sumamente efectivo el uso de la facilitación social, esto es que el loro adquiera confianza a partir de el éxito durante una experiencia de otro individuo, que puede ser otro loro o su propietario.Â  en otras palabras, que nosotros mismos juguemos con aquel objeto nuevo, hasta que el loro muestre interés por nuestra actividad.<br />
<br />
Como parte de la estrategia, es de vital importancia que cada día propongamos un pequeño cambio en el ambiente al que nuestro loro deba enfrentarse, pero siempre en la magnitud que le permita resolverlo exitosamente. De esta manera, aprenderá que su entorno es dinámico, que está en constante cambio, pero que esta condición no supone ningún peligro para él.<br />
Implementar un programa de enriquecimiento ambiental acorde a su edad, especie y condición comportamental, desde el primer día que tenemos al lorito en casa, es sin duda una de las tareas básicas indispensables de todo propietario responsable de un loro de compañía.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Comunicándote con tu loro: Lenguaje corporal ]]></title>
			<link>https://www.pajarosilvestre.es/showthread.php?tid=2441</link>
			<pubDate>Sat, 21 Dec 2013 21:23:50 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://www.pajarosilvestre.es/member.php?action=profile&uid=497">leles75</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://www.pajarosilvestre.es/showthread.php?tid=2441</guid>
			<description><![CDATA[Tener un loro bien atendido va mucho más allá de atender su alimentación, necesidades de espacio, de juego, etc Aprender a comunicarte con tu loro, empezando por comprender los mensajes que transmiten, será el primer paso para cualquier propietario que quiera establecer una buena relación con él. De todos es conocida la capacidad para hablar de nuestros loros, no obstante, es sólo en casos muy puntuales en los que utilizarán algunas palabras aprendidas para comunicarse con nosotros en un contexto y significado determinado, por lo que se hace imprescindible aprender a interpretar su manera natural de comunicación, principalmente su lenguaje corporal y sus vocalizaciones naturales.<br />
<br />
Conozco algunos casos en los que los propietarios saben interpretar casi a la perfección el lenguaje natural de sus loros (saben lo que sus loros les quieren manifestar), no obstante, son incapaces de hacerse entender por ellos, son incapaces de hacerles entender qué es lo que ellos, como propietarios, quieren de sus loros Utilizar técnicas de adiestramiento puede ser quizás la mejor manera de intentar comunicarse con ellos y hacerse entender, pero para eso, insisto, lo principal será antes, aprender a interpretarlos a ellos para poder respetarlos en todo momento. La mayoría de los picotazos que cualquier cuidador de loros recibe son fruto de errores en la interpretación de sus mensajes o lo que es peor, por haberlos ignorado. Ya sea por desconocimiento o por indiferencia. Picar, como ejemplo más visual de manifestación corporal en un loro, será casi siempre una conducta defensiva y rara vez una ofensiva aunque, y como de costumbre, nos empeñemos en malinterpretar la realidad. (Un loro que pica no es un loro agresivo, es casi sin ninguna duda, un loro incomprendido, un loro al que no respetamos los mensajes que nos lanza).<br />
<br />
Amazona de frente azul o aestiva aestiva<br />
<br />
Lenguaje corporal<br />
En la naturaleza, a menudo el lenguaje corporal sigue las mismas pautas para muchas de las especies, aunque se tratara de algunas tan dispares como aves y mamíferos, pero a veces nos cuesta interpretarlos en función de la familiaridad que tengamos con una u otra especie.<br />
<br />
Es una manera fácil y rápida (más para ellos que para nosotros) de mostrar sus intenciones a un tercero, sin necesidad de acercarse, es algo que pueden manifestar a distancia antes de que se produzca un acercamiento, para que, si se produce, el otro sepa a qué atenerse. Lo mismo ocurre cuando viven entre nosotros, y por eso es importante aprender a interpretarlo.<br />
<br />
Intentaremos entonces describir los más frecuentes y sus significados, aunque para su correcta interpretación habrá que fijarse en el resto de manifestaciones que la acompañan ya que en función de éstas, mostrará uno u otro significado. Es frecuente afirmar categóricamente que uno u otro comportamiento significa única y exclusivamente una sola cosa, en lo cual no estoy para nada de acuerdo e intentaré demostrarlo con algunos ejemplos.<br />
<br />
Guacamayo azul o ara araraunaDilatación de las pupilas<br />
O como dice Myriam (le hacen los ojos chiribitas) acompañado normalmente de una cola abierta, en abanico, serán un signo claro de excitación. Si va acompañado de una postura ofensiva, hacia adelante, aunque con la cabeza bien erguida, es un signo claramente agresivo, es bastante posible que tu loro te esté diciendo: Eh, aléjate o te llevarás un buen picotazo!. Suelen además levantar las plumas de la nuca y/o colocar sus alas (en realidad los hombros) en forma de corazón en una postura erguida. No obstante, estos signos no siempre son síntomas de una agresión anunciada. Trucha uno de nuestros amazonas, por ejemplo, dilata sus pupilas, abre su cola y ahueca sus plumas, pero adopta una postura distinta, con su cabeza hacia arriba, ligeramente inclinada hacia detrás cuando, estando en tu mano, le dices algo bonito, la besas, etc Esta excitación se ha de entender como positiva y no alerta de una agresión, sino de un subidón de alegría. Algo parecido hacen nuestros Eclectus y Araraunas, dilatan sus pupilas, incluso de manera chispeante, justo antes de hablar, si tu acercamiento les resulta satisfactorio, y de nuevo no hay que interpretarlos como una señal para que te alejes, sino todo lo contrarioEs bien cierto, que cualquier signo que muestre excitación en tus loros, aun siendo positiva y de acercamiento, puede derivar en una agresión, generalmente desplazada, por una hiperexcitación si no se sabe gestionar adecuadamente.<br />
<br />
Sonidos con el pico<br />
Hay dos manifestaciones típicas de sonidos que hacen con sus picos que tienen además dos significados bien distintos. Uno es el chasquido, seguramente ayudados de sus lenguas, que es un signo de advertencia, de agresión, siempre que lo haga a lo largo del día, generalmente ante el acercamiento de alguien, muy frecuente en Yacos, por ejemplo. Es un signo de defensa de territorio y por tanto no será un buen momento para introducir tu mano si lo quisieras manejar. Por el contrario, cuando un loro está relajado y/o se dispone a dormir, es frecuente que hagan también chasquidos con su pico, esta vez, y generalmente serán más suaves, e irán intercalados con rascados o chirridos que son síntomas de un loro feliz y seguro que se dispone a dormir, y por tanto, nada tendrán que ver con una conducta agresiva. Esta vez, aunque habrá que intentar respetar estos momentos de relax, si hubiera que manejarlos, se podrán hacer sin ningún miedo a recibir un picotazo, ya que tu loro te está mostrando signos de confianza.<br />
<br />
Hablando de picos, es frecuente observar como restriegan sus picos contra las perchas o cualquier otro objeto, es un signo de bienestar y es producto de su intención de mantener en buen estado el mismo. Habitual después de comer, para eliminar posibles restos de comida y habitual para garantizar el buen estado del mismo, manteniéndolo romo. A veces, y solo a veces, si el restregado del pico se produce de una manera muy frenética y junto a signos de hiperexcitabilidad, puede ser indicio de conducta agresiva preparando su pico para una posible defensa, pero por eso insisto, en observar todo el conjunto de signos que nuestro loro nos lanza para poder hacer una buena interpretación de su mensaje.<br />
<br />
Un comportamiento que he observado en varias especies pero especialmente en Eclectus, es manifestar rechazo o negación hacia algo que le ofreces apartándolo literalmente con su pico, de manera que si le ofreces la mano y por la razón que fuera no quisiera subirse, alguno puede coger tus dedos (suavemente) con su pico, y muy amablemente apartarlos hacia un lado o hacia el frente. Está diciendo claramente: No quiero subirme! o No me apetece ahora esto que me ofreces en función de cada caso.<br />
<br />
Amazona de frente azulAhuecamiento y apelmazamiento de las plumas <br />
De nuevo, en función de cómo ahuequen o ericen las plumas de las diferentes partes del cuerpo, nos informarán de una u otra cosa. Generalmente si erizan las plumas de la cabeza y/o nuca junto con signos de excitación como los ya mencionados, es probable que manifieste una conducta agresiva, no obstante, el erizado o ahuecamiento de las plumas de la cabeza o nuca, pero también de las corporales, muestran un estado de relajación y bienestar en el loro que puede reflejar un estado receptivo a la interacción, puesto que se manifiesta a gusto en tu presencia. No habrá que confundir ésto con lo que denominamos embolamiento. Un animal embolado es aquel que mantiene sus plumas ahuecadas durante mucho tiempo, sin presentar apenas signos de actividad, como señal de que algono va bien, suele ir unido a largos tiempos de sueño e incluso ojos entornados, por lo que habrá que acudir a un veterinario para averiguar el por qué de su malestar.<br />
<br />
A menudo, un ahuecamiento de las plumas de la cabeza y/o del cuello, acompañado de un ofrecimiento de la cabeza inclinada hacia ti, es signo de demanda de caricias, es sin duda el mejor momento para acariciarlo!!, y como veis para nada significa agresión.<br />
<br />
Sin embargo, el levantamiento de las plumas de la espalda (como cuando los gatos erizan el lomo) independientemente de si levanta o no el resto de plumas (a veces se erizan también el resto de las corporales, o incluso las de la cabezapero no necesariamente) es un aviso nada amistoso que marca una distancia necesaria para no poner en peligro ni tus dedos ni al inocente loro que se acerca a éstos como ocurre muy claramente en casa con nuestros Eclectus, que se transforman en auténticas pelotas con cabeza!!!.<br />
<br />
Hembra de Loro Eclectus<br />
<br />
El ahuecamiento de las plumas además, si va acompañado de otros signos como las alas caídas ligeramente extendidas, tras una ducha no es otra cosa que su sistema natural para favorecer el secado de sus plumas.<br />
<br />
Por el contrario, cuando un loro pega todas sus plumas al cuerpo, bien apelmazadas, es una señal de alerta, normalmente presenta una postura erguida y suele manifestarlo ante la intromisión de algo o alguien nuevo y/o en situaciones en las que el loro tiene cierto grado de desconfianza y/o miedo. Es algo que no se suele tener en cuenta, cuando por ejemplo, recibimos visita en casa y queremos a toda costa que nuestro invitado pose para una fantástica fotografía con nuestro loro posado en la mano. Si nuestro loro se muestra así habrá que optar por una presentación amistosa previa a ser manipulado por un extraño para, por un lado, no forzar al animal y por otro y en el peor de los casos, no obsequiar a nuestros invitados con un gratuito, pero natural picotazo.<br />
<br />
Balanceo de la cola<br />
Las plumas de la cola, pueden moverse en dos planos: horizontal y vertical, y en función de éste, tendremos que interpretar dichos movimientos de manera diferente. Es frecuente observar, como, mientras hablan, por ejemplo, o incluso cuando gritan, a veces menean su cola de arriba abajo, y es un signo normal que no denota ningún problema. Otra cosa es que lo observemos en reposo, balanceando su cola en este plano vertical, ya que puede suponer un indicio de problemas respiratorios y por tanto habría que acudir a nuestro veterinario.<br />
<br />
Mover la cola, como si la estuvieran sacudiendo de un lado al otro, es decir, en el plano horizontal, es un signo saludable, de bienestar y yo diría que hasta de felicidad. Es frecuente observarlo por ejemplo, cuando lo has estado manejando durante algún tiempo y lo devuelves a su percha. Si lo hace acto seguido, la experiencia le ha resultado placentera y está dispuesto/a a una siguiente manipulación/interacción. Con este tipo de movimientos horizontales, hay que tener cierto cuidado, no obstante, para no confundir comportamientos puramente sexuales que en cualquier caso, y a diferencia de una sacudida de alegría convencional, no deberíamos insistir en la manipulación para no provocar una frustración que pueda derivar en una agresión.<br />
<br />
<br />
Guacamayo JacintoMacho de Loro EclectusPosturas alares<br />
Las alas, muestran también en muchos casos una información muy valiosa. Para algunas especies, como guacamayos y algunas cacatúas, extender sus alas hacia arriba, bien estiradas y mantenidas en esa posición es un signo claro de amenaza, que normalmente irá unido a otros displays agresivos (erección de la cresta en el caso de las cacatúas, dilatación de pupilas, pico abierto, etc) lo que nos indicará que no es un buen momento para el acercamiento.<br />
<br />
Encontrar las alas hacia abajo, descolgadas, puede indicar varias situaciones, pero en general denotan relajación a no ser que permanezcan demasiado tiempo, puesto que podría ser un signo de debilidad que habría que vigilar. Y el extremo podemos encontrarlo en algunas hembras, que agacharan sus alas con un ligero temblor como signo de sumisión con carácter sexual y que por tanto no deberíamos fomentar interactuando en ese momento<br />
<br />
Existe una posición muy frecuente en la mayoría de los loros, pero especialmente en eclectus, amazonas, cacatúas y guacamayos (o al menos, de manera más exagerada) que denominados posición de ruego: el loro, se posicionará ligeramente inclinado (en algunos, de ligeramente nada, más bien extremadamente tumbados!!) con la cabeza adelantada y sus alas ligeramente entreabiertas, con un ligero y suave aleteo incompleto mirando hacia un punto en concreto que denota claramente Quiero eso, dame!!! o Quiero ir allí y lo mostrarán no solo cuando quieran algo en concreto (fijaros donde se fija el loro en ese momento), o quieran ir a un lugar determinado, sino también cuando quieran demandar tu atención o contacto. (Esto lo observamos mucho cuando estamos interactuando con alguno de nuestros loros en concreto, y hay otro que celosamente requiere de ese contacto).<br />
<br />
Una postura típicamente de ruego también, pero en Guacamayos (grandes y pequeños) es permanecer colgados de su pico, con sus patas estiradas hacia abajo (a menudo una cogiendo la otra, o incluso cogiéndose la cola) y con sus alas con el típico vaivén de entre abrir y cerrar. Lo harán igualmente colgados de la reja de sus jaulas, o de cualquier otro punto que les permita hacerlo. Es un buen momento entonces para provocar un acercamiento al guacamayo.<br />
<br />
Ver a un loro aletear, aunque aparentemente carezca de sentido, será siempre un signo positivo, como juego y para ejercitarse y liberar energías o incluso para colocar plumas mal posicionadas (del mismo modo hacen con sus plumas corporales). No obstante en ocasiones aleteos continuados pueden indicar malestar o miedo en alguna circunstancia determinada que habrá que evaluar.<br />
<br />
<br />
Estiramientos<br />
Existen varias maneras con las que los loros producen estiramientos de sus extremidades, del mismo modo en que nosotros nos desperezamos estirando nuestros brazos hacia arriba. Fundamentalmente, observaremos estirar al mismo tiempo el ala y la pata del mismo lado hacia abajo, desde su percha o ambas alas hacia arriba, subiendo sus hombros en paralelo. En cualquier caso son síntomas saludables y totalmente normales.<br />
<br />
Acicalamiento<br />
En un loro saludable es frecuente ver como se arregla el plumaje, pero también la piel de sus patas e incluso las uñas, con su pico y es frecuente que esta práctica la hagan mutuamente entre dos ejemplares o incluso que tu loro quiera acicalar tus cabellos o tu barba (bueno, el que la tenga, claro) y será siempre un síntoma de una buena relación el que nuestro loro lo quiera hacer con nosotros y por tanto nosotros deberíamos corresponderle de igual manera, especialmente en aquellas zonas, como la cabeza, en la que ellos solos no son capaces de llegar con sus picos, ayudándoles a abrir suavemente los cañones de sus plumas nuevas. Un loro en el que observamos que apenas se acicala nos está informando involuntariamente de que algo no va bien, así que habrá que prestar especial atención si observamos que descuida algo tan crucial para un ave como lo es, el mantenimiento de su plumaje.<br />
<br />
<br />
Hembra de Loro Eclectus ladeando la cabezaMovimientos con la cabeza<br />
A veces observamos a algunos loros, muy habitual en grises, pero también el resto, como si dijeran repetidas veces SI con la cabeza, de arriba abajo, será señal de saludo y disponibilidad para interactuar, y por el contrario podemos observar también con cierta frecuencia, como ante el ofrecimiento de algo nuevo, generalmente algún alimento, sacuden la cabeza hacia ambos lados, muy rápidamente (como dijeran un NO frenético) que mostrará disgusto o rechazo hacia eso que le ofrecemos. Por tanto insistir en el ofrecimiento cuando observamos esto es cometer un error. Será siempre mejor esperar a otro momento, o cambiar su presentación para que finalmente sea aceptado.<br />
<br />
Es muy típico observar como el loro, estira su cuello y ladea su cabeza (sin levantar sus plumas) para observar con un solo ojo algo en concreto. Fijaros en que no observan todo con ambos ojos, si lo hace con uno solo, ladeando la cabeza, es que aquello a lo que observan les despierta especial atención, generalmente despertando interés en ellos, pero también cuando detectan un peligro potencial, por ejemplo, una rapaz recortada contra el cielo<br />
<br />
Dentro de los movimientos con la cabeza podemos englobar el ofrecimiento de la misma. Un loro que ofrece su cabeza con su pico agachado, generalmente acompañado de un esponjamiento de sus plumas es una invitación directa a ser acariciado, demanda muestras de cariño que deberíamos responder, pero deberemos tener cuidado con los loros traicioneros como comentaremos al final del artículo.<br />
<br />
Picoteo frenético de los pichones<br />
Es totalmente normal que cuando recibimos un pichón, pero a veces incluso un loro adulto con el que recién interactuamos, recibamos unos pellizquitos con su pico, incesantes a veces, pero sin una intención clara de hacernos daño (aunque así lo hicieran). Esto es parte de la exploración normal con su pico hasta que va aprendiendo a controlar ese impulso exploratorio y formará parte también de una forma de juego, a veces incómoda, pero inofensiva que hay que ir reconduciendo poco a poco para no fomentar el abuso de la fuerza, especialmente importante en el caso de algunos guacamayos, por ejemplo.<br />
<br />
<br />
Guacamayo azul ofreciéndo la pataSus patas también hablan<br />
Ofrecer una de sus patas con los dedos extendidos, puede tener significados totalmente contradictorios en función, como ya he dicho, del resto de signos que despliegue. Un loro habituado a subir a la mano ofrecerá su pata, levantándola cuando pasas cerca diciéndote quiero ir contigo, quiero que me ofrezcas la mano! si además presenta una posición adelantada de su cuerpo o un ligero bamboleo con su cabeza, pero puede ser un claro Stop! Estás sobrepasando los límites tolerados por mí!! Hasta aquí puedes llegar si va acompañado de una posición defensiva, ligeramente retraída. (De nuevo, aparentemente un mismo comportamiento puede significar dos cosas bien contrarias en función del resto de señales acompañantes). <br />
<br />
Algunas especies, golpean con alguna de sus patas sobre la percha ante nuestra presencia, suele tener su origen en comportamientos de cortejo y defensa del territorio con los que nos invitan amablemente a dejarles tranquilos<br />
<br />
Es frecuente también, observar cómo el loro se auto acaricia con sus patas en nuestra presencia. Introduce suavemente sus dedos bajo las plumas de la cabeza, cuello y nuca principalmente como signo inequívoco de demanda de cariño en forma de contacto directo, de caricias. Es una imagen sin duda, tierna y que de nuevo es importante aprender a identificar para satisfacer sus necesidades afectivas.<br />
<br />
Movimientos de la lengua<br />
A veces, especialmente en algunas especies como cacatúas y guacamayos, podemos ver como mueven rápidamente su lengua dentro de su pico, en ocasiones incluso golpeando arriba y abajo y podemos interpretarlo como una señal de excitación amistosa, una invitación a interactuar y que deberíamos aprovechar, por supuesto!<br />
<br />
Regurgitación<br />
Un loro puede regurgitar su comida a cualquier persona (a veces lo hacen con su juguete o percha favorita) como señal de seguridad y aceptación como compañero, como amigo, no necesariamente con connotaciones sexuales, aunque de fomentarlo, es posible que en un futuro pueda tenerlas y al no verse correspondidas puede provocar de nuevo, situaciones frustrantes. En cualquier caso será siempre una señal de afecto.<br />
<br />
Marcha hacia algo<br />
Cuando un loro se dirige rápidamente caminando hacia algo o alguien, de nuevo puede tener dos significados contrarios en función de la postura con la que avance: si lo hace con la cabeza agachada, adelantada y generalmente acompañada de dilatación de pupilas y erizado de sus plumas indicará una clara manifestación de intención agresiva (en este caso más vale que te quites de su alcance!!!) pero si lo hace con una postura erguida, con la cabeza bien alta, y generalmente su marcha se intercala con pequeños saltos, casi con tropiezos es un signo claro de interés positivo, tiene ganas de interacción y juego contigo<br />
<br />
Volteo sobre la espalda<br />
A la mayoría de los loros no les gusta normalmente colocarse panza arriba. Si observamos este comportamiento alguna vez, acompañado de sus patas extendidas hacia arriba y su pico abierto, preparado para picar, es que hemos forzado una situación de amenaza extrema, más vale que no forcemos más la situación si no queremos recibir un merecido picotazo y si no queremos mantener un estado muy poco agradable para nuestro loro. Pero ésto, que es muy frecuente en especies americanas, puede suponer también un comportamiento natural de descanso en muchos pichones, a menudo con su cabeza ladeada, casi como si tuvieran el cuello roto!! Sin que tenga una connotación agresiva, más bien todo lo contrario o incluso como forma de manifestar su ganas de juego con nosotros. En casa al que más le gusta hacer esto a es a Zipi, nuestro Lori arcoíris, que no se cansa nunca de jugar, ya sea pico-arriba, pico-abajo o como sea!!!<br />
<br />
Cacatua de la Palmera<br />
<br />
Erizado de la cresta<br />
Las cacatúas manifiestan sus estados de excitación levantando las plumas de su cresta. Pero esto no ha de interpretarse como algo negativo necesariamente. La excitación puede conducir, indicar, situaciones bien opuestas y de nuevo deberemos fijarnos en el resto de comportamientos exhibidos con ese despliegue de su cresta, para saber si es una postura defensiva o le alegra y le excita mucho nuestra presencia, y a estas alturas del artículo, ya deberíamos saber interpretarlo, verdad? <img src="https://www.pajarosilvestre.es/images/smilies/wink.png" alt="Guiño" title="Guiño" class="smilie smilie_2" /><br />
<br />
A modo de colación<br />
Está claro que los loros manifiestan sus estados y sus intenciones con su lenguaje corporal, en la mayoría de los casos opera un fuerte componente instintivo, pero también tiene importancia el componente aprendido, generalmente de otros loros, e idealmente de sus progenitores. No suele haber mensajes equívocos sino interpretaciones mal hechas, no obstante y debido a esa gran capacidad de aprendizaje e inteligencia es muy fácil observar como algunos loros manipulan su lenguaje corporal para su propio beneficio y por eso es fácil encontrarse con el típico loro traicionero que ofrece su cabeza para ser acariciado y el resultado es un tremendo picotazo! En estos casos, el loro ofrece su cabeza para tener a su alcance tus dedos y poder picarlos (esa es su verdadera intención ya que se le ha reforzado involuntariamente: le encanta ver las reacciones que tenemos cuando nos pican!!!, les parecen divertidísimas!!). A menudo los propietarios de estos loros nos advierten y por supuesto que hay que creerles. Estos mismos propietarios aseguran que lo hacen según les da, pero lo que pasa es que no alcanzan a interpretar y distinguir el resto de señales que lo acompañan para diferenciar cuando el loro lleva o no malas intenciones, y créanme cuando les digo, que puedes aprender a distinguirlas observando sus ojos, por ejemplo Estoy convencido de que se quedan en el tintero muchos comportamientos de su lenguaje corporal por tratar, igual que lo estoy de que dedicar un buen tiempo a la observación de nuestros loros nos ayudará a comprenderlos.<br />
<br />
Texto: Ángel Nuevo de Ekkies Parrots]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Tener un loro bien atendido va mucho más allá de atender su alimentación, necesidades de espacio, de juego, etc Aprender a comunicarte con tu loro, empezando por comprender los mensajes que transmiten, será el primer paso para cualquier propietario que quiera establecer una buena relación con él. De todos es conocida la capacidad para hablar de nuestros loros, no obstante, es sólo en casos muy puntuales en los que utilizarán algunas palabras aprendidas para comunicarse con nosotros en un contexto y significado determinado, por lo que se hace imprescindible aprender a interpretar su manera natural de comunicación, principalmente su lenguaje corporal y sus vocalizaciones naturales.<br />
<br />
Conozco algunos casos en los que los propietarios saben interpretar casi a la perfección el lenguaje natural de sus loros (saben lo que sus loros les quieren manifestar), no obstante, son incapaces de hacerse entender por ellos, son incapaces de hacerles entender qué es lo que ellos, como propietarios, quieren de sus loros Utilizar técnicas de adiestramiento puede ser quizás la mejor manera de intentar comunicarse con ellos y hacerse entender, pero para eso, insisto, lo principal será antes, aprender a interpretarlos a ellos para poder respetarlos en todo momento. La mayoría de los picotazos que cualquier cuidador de loros recibe son fruto de errores en la interpretación de sus mensajes o lo que es peor, por haberlos ignorado. Ya sea por desconocimiento o por indiferencia. Picar, como ejemplo más visual de manifestación corporal en un loro, será casi siempre una conducta defensiva y rara vez una ofensiva aunque, y como de costumbre, nos empeñemos en malinterpretar la realidad. (Un loro que pica no es un loro agresivo, es casi sin ninguna duda, un loro incomprendido, un loro al que no respetamos los mensajes que nos lanza).<br />
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Amazona de frente azul o aestiva aestiva<br />
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Lenguaje corporal<br />
En la naturaleza, a menudo el lenguaje corporal sigue las mismas pautas para muchas de las especies, aunque se tratara de algunas tan dispares como aves y mamíferos, pero a veces nos cuesta interpretarlos en función de la familiaridad que tengamos con una u otra especie.<br />
<br />
Es una manera fácil y rápida (más para ellos que para nosotros) de mostrar sus intenciones a un tercero, sin necesidad de acercarse, es algo que pueden manifestar a distancia antes de que se produzca un acercamiento, para que, si se produce, el otro sepa a qué atenerse. Lo mismo ocurre cuando viven entre nosotros, y por eso es importante aprender a interpretarlo.<br />
<br />
Intentaremos entonces describir los más frecuentes y sus significados, aunque para su correcta interpretación habrá que fijarse en el resto de manifestaciones que la acompañan ya que en función de éstas, mostrará uno u otro significado. Es frecuente afirmar categóricamente que uno u otro comportamiento significa única y exclusivamente una sola cosa, en lo cual no estoy para nada de acuerdo e intentaré demostrarlo con algunos ejemplos.<br />
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Guacamayo azul o ara araraunaDilatación de las pupilas<br />
O como dice Myriam (le hacen los ojos chiribitas) acompañado normalmente de una cola abierta, en abanico, serán un signo claro de excitación. Si va acompañado de una postura ofensiva, hacia adelante, aunque con la cabeza bien erguida, es un signo claramente agresivo, es bastante posible que tu loro te esté diciendo: Eh, aléjate o te llevarás un buen picotazo!. Suelen además levantar las plumas de la nuca y/o colocar sus alas (en realidad los hombros) en forma de corazón en una postura erguida. No obstante, estos signos no siempre son síntomas de una agresión anunciada. Trucha uno de nuestros amazonas, por ejemplo, dilata sus pupilas, abre su cola y ahueca sus plumas, pero adopta una postura distinta, con su cabeza hacia arriba, ligeramente inclinada hacia detrás cuando, estando en tu mano, le dices algo bonito, la besas, etc Esta excitación se ha de entender como positiva y no alerta de una agresión, sino de un subidón de alegría. Algo parecido hacen nuestros Eclectus y Araraunas, dilatan sus pupilas, incluso de manera chispeante, justo antes de hablar, si tu acercamiento les resulta satisfactorio, y de nuevo no hay que interpretarlos como una señal para que te alejes, sino todo lo contrarioEs bien cierto, que cualquier signo que muestre excitación en tus loros, aun siendo positiva y de acercamiento, puede derivar en una agresión, generalmente desplazada, por una hiperexcitación si no se sabe gestionar adecuadamente.<br />
<br />
Sonidos con el pico<br />
Hay dos manifestaciones típicas de sonidos que hacen con sus picos que tienen además dos significados bien distintos. Uno es el chasquido, seguramente ayudados de sus lenguas, que es un signo de advertencia, de agresión, siempre que lo haga a lo largo del día, generalmente ante el acercamiento de alguien, muy frecuente en Yacos, por ejemplo. Es un signo de defensa de territorio y por tanto no será un buen momento para introducir tu mano si lo quisieras manejar. Por el contrario, cuando un loro está relajado y/o se dispone a dormir, es frecuente que hagan también chasquidos con su pico, esta vez, y generalmente serán más suaves, e irán intercalados con rascados o chirridos que son síntomas de un loro feliz y seguro que se dispone a dormir, y por tanto, nada tendrán que ver con una conducta agresiva. Esta vez, aunque habrá que intentar respetar estos momentos de relax, si hubiera que manejarlos, se podrán hacer sin ningún miedo a recibir un picotazo, ya que tu loro te está mostrando signos de confianza.<br />
<br />
Hablando de picos, es frecuente observar como restriegan sus picos contra las perchas o cualquier otro objeto, es un signo de bienestar y es producto de su intención de mantener en buen estado el mismo. Habitual después de comer, para eliminar posibles restos de comida y habitual para garantizar el buen estado del mismo, manteniéndolo romo. A veces, y solo a veces, si el restregado del pico se produce de una manera muy frenética y junto a signos de hiperexcitabilidad, puede ser indicio de conducta agresiva preparando su pico para una posible defensa, pero por eso insisto, en observar todo el conjunto de signos que nuestro loro nos lanza para poder hacer una buena interpretación de su mensaje.<br />
<br />
Un comportamiento que he observado en varias especies pero especialmente en Eclectus, es manifestar rechazo o negación hacia algo que le ofreces apartándolo literalmente con su pico, de manera que si le ofreces la mano y por la razón que fuera no quisiera subirse, alguno puede coger tus dedos (suavemente) con su pico, y muy amablemente apartarlos hacia un lado o hacia el frente. Está diciendo claramente: No quiero subirme! o No me apetece ahora esto que me ofreces en función de cada caso.<br />
<br />
Amazona de frente azulAhuecamiento y apelmazamiento de las plumas <br />
De nuevo, en función de cómo ahuequen o ericen las plumas de las diferentes partes del cuerpo, nos informarán de una u otra cosa. Generalmente si erizan las plumas de la cabeza y/o nuca junto con signos de excitación como los ya mencionados, es probable que manifieste una conducta agresiva, no obstante, el erizado o ahuecamiento de las plumas de la cabeza o nuca, pero también de las corporales, muestran un estado de relajación y bienestar en el loro que puede reflejar un estado receptivo a la interacción, puesto que se manifiesta a gusto en tu presencia. No habrá que confundir ésto con lo que denominamos embolamiento. Un animal embolado es aquel que mantiene sus plumas ahuecadas durante mucho tiempo, sin presentar apenas signos de actividad, como señal de que algono va bien, suele ir unido a largos tiempos de sueño e incluso ojos entornados, por lo que habrá que acudir a un veterinario para averiguar el por qué de su malestar.<br />
<br />
A menudo, un ahuecamiento de las plumas de la cabeza y/o del cuello, acompañado de un ofrecimiento de la cabeza inclinada hacia ti, es signo de demanda de caricias, es sin duda el mejor momento para acariciarlo!!, y como veis para nada significa agresión.<br />
<br />
Sin embargo, el levantamiento de las plumas de la espalda (como cuando los gatos erizan el lomo) independientemente de si levanta o no el resto de plumas (a veces se erizan también el resto de las corporales, o incluso las de la cabezapero no necesariamente) es un aviso nada amistoso que marca una distancia necesaria para no poner en peligro ni tus dedos ni al inocente loro que se acerca a éstos como ocurre muy claramente en casa con nuestros Eclectus, que se transforman en auténticas pelotas con cabeza!!!.<br />
<br />
Hembra de Loro Eclectus<br />
<br />
El ahuecamiento de las plumas además, si va acompañado de otros signos como las alas caídas ligeramente extendidas, tras una ducha no es otra cosa que su sistema natural para favorecer el secado de sus plumas.<br />
<br />
Por el contrario, cuando un loro pega todas sus plumas al cuerpo, bien apelmazadas, es una señal de alerta, normalmente presenta una postura erguida y suele manifestarlo ante la intromisión de algo o alguien nuevo y/o en situaciones en las que el loro tiene cierto grado de desconfianza y/o miedo. Es algo que no se suele tener en cuenta, cuando por ejemplo, recibimos visita en casa y queremos a toda costa que nuestro invitado pose para una fantástica fotografía con nuestro loro posado en la mano. Si nuestro loro se muestra así habrá que optar por una presentación amistosa previa a ser manipulado por un extraño para, por un lado, no forzar al animal y por otro y en el peor de los casos, no obsequiar a nuestros invitados con un gratuito, pero natural picotazo.<br />
<br />
Balanceo de la cola<br />
Las plumas de la cola, pueden moverse en dos planos: horizontal y vertical, y en función de éste, tendremos que interpretar dichos movimientos de manera diferente. Es frecuente observar, como, mientras hablan, por ejemplo, o incluso cuando gritan, a veces menean su cola de arriba abajo, y es un signo normal que no denota ningún problema. Otra cosa es que lo observemos en reposo, balanceando su cola en este plano vertical, ya que puede suponer un indicio de problemas respiratorios y por tanto habría que acudir a nuestro veterinario.<br />
<br />
Mover la cola, como si la estuvieran sacudiendo de un lado al otro, es decir, en el plano horizontal, es un signo saludable, de bienestar y yo diría que hasta de felicidad. Es frecuente observarlo por ejemplo, cuando lo has estado manejando durante algún tiempo y lo devuelves a su percha. Si lo hace acto seguido, la experiencia le ha resultado placentera y está dispuesto/a a una siguiente manipulación/interacción. Con este tipo de movimientos horizontales, hay que tener cierto cuidado, no obstante, para no confundir comportamientos puramente sexuales que en cualquier caso, y a diferencia de una sacudida de alegría convencional, no deberíamos insistir en la manipulación para no provocar una frustración que pueda derivar en una agresión.<br />
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<br />
Guacamayo JacintoMacho de Loro EclectusPosturas alares<br />
Las alas, muestran también en muchos casos una información muy valiosa. Para algunas especies, como guacamayos y algunas cacatúas, extender sus alas hacia arriba, bien estiradas y mantenidas en esa posición es un signo claro de amenaza, que normalmente irá unido a otros displays agresivos (erección de la cresta en el caso de las cacatúas, dilatación de pupilas, pico abierto, etc) lo que nos indicará que no es un buen momento para el acercamiento.<br />
<br />
Encontrar las alas hacia abajo, descolgadas, puede indicar varias situaciones, pero en general denotan relajación a no ser que permanezcan demasiado tiempo, puesto que podría ser un signo de debilidad que habría que vigilar. Y el extremo podemos encontrarlo en algunas hembras, que agacharan sus alas con un ligero temblor como signo de sumisión con carácter sexual y que por tanto no deberíamos fomentar interactuando en ese momento<br />
<br />
Existe una posición muy frecuente en la mayoría de los loros, pero especialmente en eclectus, amazonas, cacatúas y guacamayos (o al menos, de manera más exagerada) que denominados posición de ruego: el loro, se posicionará ligeramente inclinado (en algunos, de ligeramente nada, más bien extremadamente tumbados!!) con la cabeza adelantada y sus alas ligeramente entreabiertas, con un ligero y suave aleteo incompleto mirando hacia un punto en concreto que denota claramente Quiero eso, dame!!! o Quiero ir allí y lo mostrarán no solo cuando quieran algo en concreto (fijaros donde se fija el loro en ese momento), o quieran ir a un lugar determinado, sino también cuando quieran demandar tu atención o contacto. (Esto lo observamos mucho cuando estamos interactuando con alguno de nuestros loros en concreto, y hay otro que celosamente requiere de ese contacto).<br />
<br />
Una postura típicamente de ruego también, pero en Guacamayos (grandes y pequeños) es permanecer colgados de su pico, con sus patas estiradas hacia abajo (a menudo una cogiendo la otra, o incluso cogiéndose la cola) y con sus alas con el típico vaivén de entre abrir y cerrar. Lo harán igualmente colgados de la reja de sus jaulas, o de cualquier otro punto que les permita hacerlo. Es un buen momento entonces para provocar un acercamiento al guacamayo.<br />
<br />
Ver a un loro aletear, aunque aparentemente carezca de sentido, será siempre un signo positivo, como juego y para ejercitarse y liberar energías o incluso para colocar plumas mal posicionadas (del mismo modo hacen con sus plumas corporales). No obstante en ocasiones aleteos continuados pueden indicar malestar o miedo en alguna circunstancia determinada que habrá que evaluar.<br />
<br />
<br />
Estiramientos<br />
Existen varias maneras con las que los loros producen estiramientos de sus extremidades, del mismo modo en que nosotros nos desperezamos estirando nuestros brazos hacia arriba. Fundamentalmente, observaremos estirar al mismo tiempo el ala y la pata del mismo lado hacia abajo, desde su percha o ambas alas hacia arriba, subiendo sus hombros en paralelo. En cualquier caso son síntomas saludables y totalmente normales.<br />
<br />
Acicalamiento<br />
En un loro saludable es frecuente ver como se arregla el plumaje, pero también la piel de sus patas e incluso las uñas, con su pico y es frecuente que esta práctica la hagan mutuamente entre dos ejemplares o incluso que tu loro quiera acicalar tus cabellos o tu barba (bueno, el que la tenga, claro) y será siempre un síntoma de una buena relación el que nuestro loro lo quiera hacer con nosotros y por tanto nosotros deberíamos corresponderle de igual manera, especialmente en aquellas zonas, como la cabeza, en la que ellos solos no son capaces de llegar con sus picos, ayudándoles a abrir suavemente los cañones de sus plumas nuevas. Un loro en el que observamos que apenas se acicala nos está informando involuntariamente de que algo no va bien, así que habrá que prestar especial atención si observamos que descuida algo tan crucial para un ave como lo es, el mantenimiento de su plumaje.<br />
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Hembra de Loro Eclectus ladeando la cabezaMovimientos con la cabeza<br />
A veces observamos a algunos loros, muy habitual en grises, pero también el resto, como si dijeran repetidas veces SI con la cabeza, de arriba abajo, será señal de saludo y disponibilidad para interactuar, y por el contrario podemos observar también con cierta frecuencia, como ante el ofrecimiento de algo nuevo, generalmente algún alimento, sacuden la cabeza hacia ambos lados, muy rápidamente (como dijeran un NO frenético) que mostrará disgusto o rechazo hacia eso que le ofrecemos. Por tanto insistir en el ofrecimiento cuando observamos esto es cometer un error. Será siempre mejor esperar a otro momento, o cambiar su presentación para que finalmente sea aceptado.<br />
<br />
Es muy típico observar como el loro, estira su cuello y ladea su cabeza (sin levantar sus plumas) para observar con un solo ojo algo en concreto. Fijaros en que no observan todo con ambos ojos, si lo hace con uno solo, ladeando la cabeza, es que aquello a lo que observan les despierta especial atención, generalmente despertando interés en ellos, pero también cuando detectan un peligro potencial, por ejemplo, una rapaz recortada contra el cielo<br />
<br />
Dentro de los movimientos con la cabeza podemos englobar el ofrecimiento de la misma. Un loro que ofrece su cabeza con su pico agachado, generalmente acompañado de un esponjamiento de sus plumas es una invitación directa a ser acariciado, demanda muestras de cariño que deberíamos responder, pero deberemos tener cuidado con los loros traicioneros como comentaremos al final del artículo.<br />
<br />
Picoteo frenético de los pichones<br />
Es totalmente normal que cuando recibimos un pichón, pero a veces incluso un loro adulto con el que recién interactuamos, recibamos unos pellizquitos con su pico, incesantes a veces, pero sin una intención clara de hacernos daño (aunque así lo hicieran). Esto es parte de la exploración normal con su pico hasta que va aprendiendo a controlar ese impulso exploratorio y formará parte también de una forma de juego, a veces incómoda, pero inofensiva que hay que ir reconduciendo poco a poco para no fomentar el abuso de la fuerza, especialmente importante en el caso de algunos guacamayos, por ejemplo.<br />
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Guacamayo azul ofreciéndo la pataSus patas también hablan<br />
Ofrecer una de sus patas con los dedos extendidos, puede tener significados totalmente contradictorios en función, como ya he dicho, del resto de signos que despliegue. Un loro habituado a subir a la mano ofrecerá su pata, levantándola cuando pasas cerca diciéndote quiero ir contigo, quiero que me ofrezcas la mano! si además presenta una posición adelantada de su cuerpo o un ligero bamboleo con su cabeza, pero puede ser un claro Stop! Estás sobrepasando los límites tolerados por mí!! Hasta aquí puedes llegar si va acompañado de una posición defensiva, ligeramente retraída. (De nuevo, aparentemente un mismo comportamiento puede significar dos cosas bien contrarias en función del resto de señales acompañantes). <br />
<br />
Algunas especies, golpean con alguna de sus patas sobre la percha ante nuestra presencia, suele tener su origen en comportamientos de cortejo y defensa del territorio con los que nos invitan amablemente a dejarles tranquilos<br />
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Es frecuente también, observar cómo el loro se auto acaricia con sus patas en nuestra presencia. Introduce suavemente sus dedos bajo las plumas de la cabeza, cuello y nuca principalmente como signo inequívoco de demanda de cariño en forma de contacto directo, de caricias. Es una imagen sin duda, tierna y que de nuevo es importante aprender a identificar para satisfacer sus necesidades afectivas.<br />
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Movimientos de la lengua<br />
A veces, especialmente en algunas especies como cacatúas y guacamayos, podemos ver como mueven rápidamente su lengua dentro de su pico, en ocasiones incluso golpeando arriba y abajo y podemos interpretarlo como una señal de excitación amistosa, una invitación a interactuar y que deberíamos aprovechar, por supuesto!<br />
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Regurgitación<br />
Un loro puede regurgitar su comida a cualquier persona (a veces lo hacen con su juguete o percha favorita) como señal de seguridad y aceptación como compañero, como amigo, no necesariamente con connotaciones sexuales, aunque de fomentarlo, es posible que en un futuro pueda tenerlas y al no verse correspondidas puede provocar de nuevo, situaciones frustrantes. En cualquier caso será siempre una señal de afecto.<br />
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Marcha hacia algo<br />
Cuando un loro se dirige rápidamente caminando hacia algo o alguien, de nuevo puede tener dos significados contrarios en función de la postura con la que avance: si lo hace con la cabeza agachada, adelantada y generalmente acompañada de dilatación de pupilas y erizado de sus plumas indicará una clara manifestación de intención agresiva (en este caso más vale que te quites de su alcance!!!) pero si lo hace con una postura erguida, con la cabeza bien alta, y generalmente su marcha se intercala con pequeños saltos, casi con tropiezos es un signo claro de interés positivo, tiene ganas de interacción y juego contigo<br />
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Volteo sobre la espalda<br />
A la mayoría de los loros no les gusta normalmente colocarse panza arriba. Si observamos este comportamiento alguna vez, acompañado de sus patas extendidas hacia arriba y su pico abierto, preparado para picar, es que hemos forzado una situación de amenaza extrema, más vale que no forcemos más la situación si no queremos recibir un merecido picotazo y si no queremos mantener un estado muy poco agradable para nuestro loro. Pero ésto, que es muy frecuente en especies americanas, puede suponer también un comportamiento natural de descanso en muchos pichones, a menudo con su cabeza ladeada, casi como si tuvieran el cuello roto!! Sin que tenga una connotación agresiva, más bien todo lo contrario o incluso como forma de manifestar su ganas de juego con nosotros. En casa al que más le gusta hacer esto a es a Zipi, nuestro Lori arcoíris, que no se cansa nunca de jugar, ya sea pico-arriba, pico-abajo o como sea!!!<br />
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Cacatua de la Palmera<br />
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Erizado de la cresta<br />
Las cacatúas manifiestan sus estados de excitación levantando las plumas de su cresta. Pero esto no ha de interpretarse como algo negativo necesariamente. La excitación puede conducir, indicar, situaciones bien opuestas y de nuevo deberemos fijarnos en el resto de comportamientos exhibidos con ese despliegue de su cresta, para saber si es una postura defensiva o le alegra y le excita mucho nuestra presencia, y a estas alturas del artículo, ya deberíamos saber interpretarlo, verdad? <img src="https://www.pajarosilvestre.es/images/smilies/wink.png" alt="Guiño" title="Guiño" class="smilie smilie_2" /><br />
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A modo de colación<br />
Está claro que los loros manifiestan sus estados y sus intenciones con su lenguaje corporal, en la mayoría de los casos opera un fuerte componente instintivo, pero también tiene importancia el componente aprendido, generalmente de otros loros, e idealmente de sus progenitores. No suele haber mensajes equívocos sino interpretaciones mal hechas, no obstante y debido a esa gran capacidad de aprendizaje e inteligencia es muy fácil observar como algunos loros manipulan su lenguaje corporal para su propio beneficio y por eso es fácil encontrarse con el típico loro traicionero que ofrece su cabeza para ser acariciado y el resultado es un tremendo picotazo! En estos casos, el loro ofrece su cabeza para tener a su alcance tus dedos y poder picarlos (esa es su verdadera intención ya que se le ha reforzado involuntariamente: le encanta ver las reacciones que tenemos cuando nos pican!!!, les parecen divertidísimas!!). A menudo los propietarios de estos loros nos advierten y por supuesto que hay que creerles. Estos mismos propietarios aseguran que lo hacen según les da, pero lo que pasa es que no alcanzan a interpretar y distinguir el resto de señales que lo acompañan para diferenciar cuando el loro lleva o no malas intenciones, y créanme cuando les digo, que puedes aprender a distinguirlas observando sus ojos, por ejemplo Estoy convencido de que se quedan en el tintero muchos comportamientos de su lenguaje corporal por tratar, igual que lo estoy de que dedicar un buen tiempo a la observación de nuestros loros nos ayudará a comprenderlos.<br />
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Texto: Ángel Nuevo de Ekkies Parrots]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Niñera]]></title>
			<link>https://www.pajarosilvestre.es/showthread.php?tid=2077</link>
			<pubDate>Wed, 09 Oct 2013 00:45:58 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://www.pajarosilvestre.es/member.php?action=profile&uid=519">MisAves.</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://www.pajarosilvestre.es/showthread.php?tid=2077</guid>
			<description><![CDATA[ <img src="https://www.pajarosilvestre.es/images/smilies/biggrin.png" alt="Gran sonrisa" title="Gran sonrisa" class="smilie smilie_4" /><br /><!-- start: postbit_attachments_attachment -->
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			<content:encoded><![CDATA[ <img src="https://www.pajarosilvestre.es/images/smilies/biggrin.png" alt="Gran sonrisa" title="Gran sonrisa" class="smilie smilie_4" /><br /><!-- start: postbit_attachments_attachment -->
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		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Domesticación y adiestramiento agapornis]]></title>
			<link>https://www.pajarosilvestre.es/showthread.php?tid=1430</link>
			<pubDate>Wed, 22 May 2013 15:32:28 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://www.pajarosilvestre.es/member.php?action=profile&uid=497">leles75</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://www.pajarosilvestre.es/showthread.php?tid=1430</guid>
			<description><![CDATA[Las alas deben ser recortadas para llevar a cabo el proceso de domesticación. Ello hará las cosas más fáciles tanto para nosotros como para nuestro pájaro.<br />
<br />
Si queremos un inseparable muy dócil y afectuoso, lo mejor es adquirir un ejemplar joven criado manualmente. Un agapornis de más edad será mucho más difícil de adiestrar.<br />
<br />
Unas cuantas cosas que necesitaremos para comenzar, son una percha de madera de unos 30 cm., una habitación tranquila en la que no haya elementos de distracción y un par de guantes. Es mejor, sin embargo, prescindir de éstos, ya que con frecuencia asustan al pájaro. De todos modos, los mordiscos de los agapornis pueden resultar desagradables.<br />
<br />
Por tanto, si decidimos usar guantes, asegurémonos de que se ajustan cómodamente, son suaves al tacto y de tonalidades clara o color carne. El punto para llevar a cabo el adiestramiento debe ser una habitacion que esté lo más vacía posible, con muy escaso o ningún mobiliario. Esto hará que sea más fácil recobrar al agapornis si resulta necesario. Digamos que todos los espejos y las ventanas deberán cubrirse y las ventanas cerrarse.<br />
<br />
Es importante, antes de iniciar la domesticación, que el pájaro haya tenido tiempo de adaptarse a su nuevo entorno. Démosle una o dos semanas para tal fin.<br />
Manteniendo sesiones de domesticación diarias, no transcurrirá mucho tiempo antes de que el pájaro permita que lo acariciemos e incluso que le enseñemos algunos juegos.<br />
<br />
Si se utiliza un espacio reducido, el pájaro no podrá alejarse mucho de nosotros en el caso de que huya. De hecho, pronto se acostumbrará a tenernos muy próximos. A continuación tomaremos la percha en nuestras manos y la colocaremos frente al pájaro apoyándola ligeramente en su pecho para incitarlo a que se suba en ella. Probablemente intentará huir volando pero si se le ha recortado las alas, no podrá ir muy lejos. Evitemos perseguirlo con la percha en la mano ya que puede asustarse y lesionarse. Esperemos hasta que se haya tranquilizado y repitamos de nuevo el proceso. Solamente deberemos seguir con esta labor durante unos quince minutos y tomarnos después un descanso; con ello nos resituaremos de nuevo. Podemos llevar a cabo unas cuantas sesiones al día pero al principio no conviene que excedamos una hora entre todas.<br />
Recordemos que no debemos sentirnos frustados, que debemos mantener la calma y que es preciso que utilicemos un tono suave y tranquilizador al hablar con nuestro nuevo compañero.<br />
<br />
Cuando el pájaro se encuentre posado sobre la percha, levantemos lentamente la mano hasta llegar a la altura de su pecho y presionémoslo ligeramente de modo que se vea obligado a subir a nuestra mano.<br />
<br />
Tan pronto como nuestro pájaro haya decidido posarse voluntariamente sobre nuestra mano, habremos ganado su confianza y con ello los ulteriores procesos de domesticación resultarán más fáciles.<br />
<br />
Con tiempo y paciencia nuestro agapornis gozará posándose sobre nuestra mano o en nuestro hombro. Esto le concede más libertad. Ahora ya podemos sacarlo de la jaula para que juegue un poco con nosotros o para hacernos compañía mientras deambulamos por la casa.<br />
<br />
Permita que el inseparable aún no domesticado se acostumbre a su nueva casa al menos durante unas veinticuatro horas, de modo que pueda estar seguro de que se está alimentando normalmente. Cada vez que se aproxime a la jaula, háblele en voz baja y tranquila para que se dé cuenta de que no está usted pensando en atacarlo por sorpresa. Al principio el pájaro puede chillar o retirarse hacia la parte posterior de la jaula, pero sus gritos se irán haciendo cada vez menos convincentes a medida que se dé cuenta de que no intenta hacerle daño alguno.<br />
<br />
Cuando el agapornis ya esté comiendo normalmente, necesita usted avanzar y comenzar a domesticarlo. No deje de darle lecciones durante períodos prolongados de semanas o meses. Los inseparables crecen rápidamente, y basan su comportamiento en su adiestramiento inicial. Si no comienza a domesticarlos a una edad temprana, puede que le resulte mucho más difícil hacerlo después.<br />
<br />
Para las primeras lecciones, escoja una zona pequeña y que sea segura para el pájaro. Una bañera que pueda cerrarse del resto de la habitación es una elección adecuada. No obstante, por si el pájaro consiguiera escapar, cierre la tapa del WC, cubra el espejo, y guarde todos los artículos frágiles o venenosos. Entonces lleve a la zona de adiestramiento un palo, algunas golosinas y la jaula. Cierre la zona de adiestramiento y ya estará listo para comenzar.<br />
Empiece abriendo la puerta de la jaula del agapornis, mientras le habla constantemente en voz baja. Dígale que es un pajarillo precioso y lo mucho que le gustaría ser su amigo. Una vez que la puerta está abierta siéntese un momento y continúe hablándole. Deje que el inseparable se haga cargo de la situación. Si tiene suerte, puede que decida salir de la jaula por su propia iniciativa después de algunos minutos -una indicación de que del pájaro será fácil de domesticar-. Si ya es más tímido, puede que tenga que ayudarlo a salir insertando el palo dentro de la jaula y sujetándolo a la altura del pecho del ave. Cuando suba al palo -y los loros rara vez pueden resistir subirse- comience a sacar el palo lentamente de la jaula. Durante todo el tiempo que esté usted trabajando, continúe hablándole en voz baja y tranquila.<br />
Una vez que el inseparable esté sobre la jaula o en su palo, puede enseñarle a aceptar golosinas de su mano. Ofrézcale algo especial, como por ejemplo un cacahuete pelado o media uva. Al principio es posible que el pájaro tenga temor de acercarse demasiado a su mano. Tenga paciencia. Continúe hablándolo. Cuando acepte la golosina, alábelo con entusiasmo de modo que aprenda a relacionar las golosinas con su voz.<br />
<br />
La siguiente lección implica enseñarle al agapornis a subirse a su mano o a su dedo. Algunos adiestradores recomiendan usar guantes porque existe una posibilidad de que el pájaro asustado pueda morder. Sin embargo, otros hacen notar que el uso de los guantes sólo demora lo inevitable ya que tarde o temprano querrá enseñar al pájaro a subirse a su mano desnuda. A diferencia de los grandes loros, la mayoría de los agapornis probablemente no han tenido ninguna experiencia atemorizadora con los guantes, de modo que este paso no dañará activamente la relación que se irá desarrollando con su pajarillo. Sin embargo, se trata de un paso adicional que no tiene usted que tomar necesariamente a menos que se asienta usted realmente nervioso. Tal vez convenga recordar que aunque el picotazo de un agapornis puede ser doloroso, realmente no puede hacerle ningún daño.<br />
<br />
Con o sin guantes, debería mover su mano hacia el pecho del inseparable, muy lentamente, hablándole todo el tiempo para que se dé cuenta de que no está tratando de cogerlo por sorpresa. Cuando se decida a subir, probablemente bajará el pico para equilibrarse sobre su nueva percha. Esta acción de equilibrarse con ayuda del pico no le hará a usted ningún daño, de modo que evite quitar la mano bruscamente, lo cual podría frustar a su pajarillo. Deje que él se dé cuenta de que usted representa un lugar seguro y cómodo para posarse.<br />
<br />
Si el pájaro le da un picotazo, simplemente dígale "no" en voz alta, y continúe la lección. Nunca golpee ni castigue a un pájaro. El castigo no le enseñará nada, excepto a tenerle miedo -y esto es lo último que debería desear-.<br />
<br />
Una vez que el pájaro se haya posado sobre su dedo, puede ofrecerle otra golosina, alabarlo con entusiasmo y dejarlo comer de su mano mientras oye sus palabras que expresan orgullo. Cuando haya terminado de comer, controle su reloj para comprobar que la sesión no se ha prolongado demasiado. Ni siquiera un pájaro joven y sano debería trabajar durante más de veinte o treinta minutos. Suavemente, vuelva a poner el pájaro en su jaula y prepárese para continuar el adiestramiento cuando haya transcurrido no menos de una hora ni más de un día.<br />
<br />
La próxima vez, puede ayudar a su inseparable a aprender a pasar de una mano a la otra. Alábelo cada vez que responda con rapidez. No sea tímido para demostrar su entusiasmo. No puede darle una golosina cada vez que haga lo correcto, porque pronto estaría a punto de reventar, pero ciertamente siempre podrá abrumarlo con palabras cariñosas. Despues de cierto tiempo, el pájaro habrá adquirido confianza suficiente como para encaramarse a sus hombros o a su cabeza. Por favor, evite que adquiera la costumbre de usar su cabeza como percha. Un "no" en voz alta al tiempo que lo hace descender a los hombros debieran ser suficientes.<br />
Cuando el agapornis confíe en usted y pida activamente dejar su jaula para subir a sus hombros, estará domesticado. Sin embargo, puede facilitar a ambos si insiste en dar un paso más -enseñar al pájaro a aceptar su mano alrededor de su cuerpo o sobre su cabeza-. Tendrá que trabajar lenta y cuidadosamente cuando comience a rascar la cabeza de su inseparable. Mueva la mano muy gradualmente para rascarle las orejas. Después de unas cuantas sesiones, el pájaro se dará cuenta de que le encanta que lo rasquen y puede que ponga la cabeza en sus manos para conseguir ser acariciado. Estupendo. Después de un tiempo, podrá usted poner su mano sobre la cabeza del pájaro e incluso sobre su lomo, y acariciarlo suavemente. Aunque es posible que el pájaro no llegue nunca a estar por completo encantado de que ponga usted su mano sobre su cuerpo, se alegrará usted de haberle enseñado a tolerar esta manipulación cada vez que tenga que cortarle las uñas o sujetarlo para que lo examine el veterinario.<br />
<br />
Cuando el inseparable esté domesticado y confíe en su bondad, es posible que a veces parezca aprovecharse de usted. Por lo general los dueños de loros tienen que enfrentarse a dos problemas fundamentales -los chillidos y los picotazos-. Si su inseparable chilla para saludarlo cuando llega usted a casa, no debiera usted preocuparse demasiado. Simplemente está diciéndole hola. Sin embargo, si chilla constantemente para llamar la atención, algo falla. ¿Está usted dedicándole suficiente tiempo? Quince o veinte minutos pueden satisfacer a un independiente loro amazónico, pero un inseparable necesita más afecto que eso. Construya un corral para juegos, de modo que pueda llevarlo con usted de una parte a otra de la casa mientras lleva usted a cabo sus tareas. Póngale un platillo de su propiedad para que pueda compartir sus comidas. Déjelo que se acerque a usted mientras ve la televisión. Pronto verá que es más fácil de lo que pudiera parecer dar a su inseparable el tiempo de atención que necesita.<br />
<br />
Naturalmente, si hace usted todo eso y el pájaro sigue quejándose, puede que el inseparable esté intentando hacer que se sienta usted culpable de modo que él pueda dirigir la casa. En este caso, póngalo en su jaula y cúbrala cuando chille. Además de hacerlo callar de inmediato -pocos pájaros se atreven a chillar en la oscuridad- este tratamiento le enseñará que chillar no es la mejor manera de llamar la atención.<br />
Los inseparables jóvenes, especialmente los de cara de melocotón, pasan por una fase de desarrollo durante la cual parecen picotear o mordisquear todo lo que se pone a su alcance. Es necesario decirles "no" con voz alta y firme cada vez que picoteen algo que no debieran, y después dirigirlos hacia algo en lo que sí puedan ejercitar sus picos. Eventualmente, la costumbre debiera desaparecer.<br />
<br />
Cuando su inseparable esté domesticado, puede que quiera enseñarle algunas habilidades. Magnífico. Estos inteligentes pajarillos agradecen frecuentemente la oportunidad de aprender nuevos modos de atraer la atención de los seres humanos. Aunque es raro en estos loros relativamente no vocales, algunos agapornis pueden incluso a aprender a hablar.<br />
<br />
Al trabajar con inseparables adultos no domesticados, o incluso con algunos ya domesticados, los adiestradores profesionales suelen emplear una recompensa alimenticia para enseñarles trucos. Aunque la técnica funciona muy bien, requiere tiempo y paciencia. El cada paso debe usted ofrecer al inseparable una golosina, por lo cual al poco rato se sentirá repleto. Las lecciones no pueden avanzar demasiado en cada sesión, de modo que enseñarle un truco puede necesitar mucho tiempo.<br />
Sin embargo, cuando haya usted establecido una buena relación con su inseparable, podrá premiarlo con algo que nunca lo saciará -cariño y atención-. Puede rascarle la cabeza, alabarlol, y en general esto le encantará. De hecho, los pájaros adiestrados con el cariño como premio tienen las mayores posibilidades de convertirse en "estrellas" ansiosas de mostrar sus habilidades ante los seres humanos.<br />
<br />
Además de proporcionar a su inseparable otro modo de conseguir su atención, el adiestramiento estimula a los pájaros para que hagan ejercicio. Recuerde que un agapornis silvestre puede volar muchas millas en busca de alimento. Un poco de adiestramiento para hacer algunos trucos puede incentivar a su sedentario pajarillo para que realice un saludable ejercicio para su corazón y sus músculos.<br />
<br />
Resulta más fácil enseñar trucos que se basen en los comportamientos naturales de los agapornis. Por ejemplo, puede usted enseñar fácilmente a su pájaro a jugar a "tirar de la cuerda" con un trozo de carón o ua dedenita. Es divertido tirar suavemente y sentir que su pajarillo responde con sorprendente energía. Otros trucos fáciles aprovechan la curiosidad de su inseparable por los juguetes. Enséñele a trepar por una escalera o a tocar una campana a su orden instalando el correspondiente juguete en su corral de juegos, y pidiéndole "Sube la escalera" o "Toca la campana". Cuando lo haga, alábelo con profusión. Con el tiempo, asociará la orden con la actividad que tiene que hacer para conseguir que lo alaben. Llegado ese momento, su pájaro obedecerá sus órdenes.<br />
<br />
En las tiendas de animales y en las revistas de pájaros puede encontrarse una gran variedad de juguetes y dispositivos para entrenar a su pájaro, de modo que llegue a hacer incluso los trucos más difíciles. ¿Le gustaría enseñar a su inseparable a montar en moto o a meter una moneda en una hucha? Los artículos necesarios existen.<br />
Nunca olvide que adiestrar a su pájaro debiera ser una diversión, no una lucha. El período durante el cual un inseparable puede estar atento es corto, y no debiera pedírsele que se mantuviera trabajando en un truco por más de diez o veinte minutos, en cada sesión. Sea paciente, amable, y pródigo en alabanzas, y trate siempre de terminar cada sesión con una nota positiva. Si el pájaro ha aprendido algo nuevo dentro de los cinco primeros minutos de la sesión, estupendo. Alábelo y dele una golosina antes de continuar. No hay premios para "el pájaro adiestrado rápidamente".<br />
<br />
<br />
 <br />
<br />
Ahora le indicará cómo puede usted enseñar a su inseparable a hablar, para provecho de quienes tengan mucha paciencia. No obstante, no deje que su cariño por el ave dependa enteramente de su habilidad para hablar. Los agapornis son inteligentes, pero no están bien dotados para vocalizar. Si realmente quiere usted tener un ave parlante, le conviene comprar un periquito o uno de los loros amazónicos. Sus mejores posibilidades de tener un inseparable que hable consisten en comprar un pájaro joven alimentado a mano, que ya haya conseguido decir algunas palabras oídas a su criador -si puede convencer a éste de separarse de un pájaro tan espléndido-.<br />
<br />
No pierda tiempo tratando de enseñar a un agapornis adulto. Cuanto más joven sea el pájaro al comenzar el adiestramiento, tantas más posibilidades tendrá de enseñarle algunas palabras. También tendrá más posibilidades de enseñarle a hablar si trabaja usted en casa, donde pueda exponerlo a su charla a todas horas.<br />
<br />
Las lecciones formales deberían durar unos cinco minutos y tener lugar al menos una vez al día, aunque es preferible tener varias sesiones cada día. Haga que el inseparable se pose en su dedo, sosténgalo de modo que ambos puedan mirarse a los ojos, y repita la frase que quisiera enseñarle. Comience con algo corto pero fácil, como "pajarito bonito". Repita la frase una y otra vez en voz clara y firme, pero alegre.<br />
<br />
Conviene complementar las sesiones personales con una cassette sin fin que produzca la frase a enseñar. De este modo, el inseparable podrá practicar mientras usted esté ausente, y así no se volverá usted loco antes de que él haya aprendido su primera palabra. Sin embargo, no conviene dejar que la cassette reproduzca la frase durante ocho horas seguidas, porque el pájaro simplemente aprenderá a entonar la frase. Haga funcionar la cassette durante unos veinte minutos o una hora cuando usted tenga otras cosas que hacer.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Las alas deben ser recortadas para llevar a cabo el proceso de domesticación. Ello hará las cosas más fáciles tanto para nosotros como para nuestro pájaro.<br />
<br />
Si queremos un inseparable muy dócil y afectuoso, lo mejor es adquirir un ejemplar joven criado manualmente. Un agapornis de más edad será mucho más difícil de adiestrar.<br />
<br />
Unas cuantas cosas que necesitaremos para comenzar, son una percha de madera de unos 30 cm., una habitación tranquila en la que no haya elementos de distracción y un par de guantes. Es mejor, sin embargo, prescindir de éstos, ya que con frecuencia asustan al pájaro. De todos modos, los mordiscos de los agapornis pueden resultar desagradables.<br />
<br />
Por tanto, si decidimos usar guantes, asegurémonos de que se ajustan cómodamente, son suaves al tacto y de tonalidades clara o color carne. El punto para llevar a cabo el adiestramiento debe ser una habitacion que esté lo más vacía posible, con muy escaso o ningún mobiliario. Esto hará que sea más fácil recobrar al agapornis si resulta necesario. Digamos que todos los espejos y las ventanas deberán cubrirse y las ventanas cerrarse.<br />
<br />
Es importante, antes de iniciar la domesticación, que el pájaro haya tenido tiempo de adaptarse a su nuevo entorno. Démosle una o dos semanas para tal fin.<br />
Manteniendo sesiones de domesticación diarias, no transcurrirá mucho tiempo antes de que el pájaro permita que lo acariciemos e incluso que le enseñemos algunos juegos.<br />
<br />
Si se utiliza un espacio reducido, el pájaro no podrá alejarse mucho de nosotros en el caso de que huya. De hecho, pronto se acostumbrará a tenernos muy próximos. A continuación tomaremos la percha en nuestras manos y la colocaremos frente al pájaro apoyándola ligeramente en su pecho para incitarlo a que se suba en ella. Probablemente intentará huir volando pero si se le ha recortado las alas, no podrá ir muy lejos. Evitemos perseguirlo con la percha en la mano ya que puede asustarse y lesionarse. Esperemos hasta que se haya tranquilizado y repitamos de nuevo el proceso. Solamente deberemos seguir con esta labor durante unos quince minutos y tomarnos después un descanso; con ello nos resituaremos de nuevo. Podemos llevar a cabo unas cuantas sesiones al día pero al principio no conviene que excedamos una hora entre todas.<br />
Recordemos que no debemos sentirnos frustados, que debemos mantener la calma y que es preciso que utilicemos un tono suave y tranquilizador al hablar con nuestro nuevo compañero.<br />
<br />
Cuando el pájaro se encuentre posado sobre la percha, levantemos lentamente la mano hasta llegar a la altura de su pecho y presionémoslo ligeramente de modo que se vea obligado a subir a nuestra mano.<br />
<br />
Tan pronto como nuestro pájaro haya decidido posarse voluntariamente sobre nuestra mano, habremos ganado su confianza y con ello los ulteriores procesos de domesticación resultarán más fáciles.<br />
<br />
Con tiempo y paciencia nuestro agapornis gozará posándose sobre nuestra mano o en nuestro hombro. Esto le concede más libertad. Ahora ya podemos sacarlo de la jaula para que juegue un poco con nosotros o para hacernos compañía mientras deambulamos por la casa.<br />
<br />
Permita que el inseparable aún no domesticado se acostumbre a su nueva casa al menos durante unas veinticuatro horas, de modo que pueda estar seguro de que se está alimentando normalmente. Cada vez que se aproxime a la jaula, háblele en voz baja y tranquila para que se dé cuenta de que no está usted pensando en atacarlo por sorpresa. Al principio el pájaro puede chillar o retirarse hacia la parte posterior de la jaula, pero sus gritos se irán haciendo cada vez menos convincentes a medida que se dé cuenta de que no intenta hacerle daño alguno.<br />
<br />
Cuando el agapornis ya esté comiendo normalmente, necesita usted avanzar y comenzar a domesticarlo. No deje de darle lecciones durante períodos prolongados de semanas o meses. Los inseparables crecen rápidamente, y basan su comportamiento en su adiestramiento inicial. Si no comienza a domesticarlos a una edad temprana, puede que le resulte mucho más difícil hacerlo después.<br />
<br />
Para las primeras lecciones, escoja una zona pequeña y que sea segura para el pájaro. Una bañera que pueda cerrarse del resto de la habitación es una elección adecuada. No obstante, por si el pájaro consiguiera escapar, cierre la tapa del WC, cubra el espejo, y guarde todos los artículos frágiles o venenosos. Entonces lleve a la zona de adiestramiento un palo, algunas golosinas y la jaula. Cierre la zona de adiestramiento y ya estará listo para comenzar.<br />
Empiece abriendo la puerta de la jaula del agapornis, mientras le habla constantemente en voz baja. Dígale que es un pajarillo precioso y lo mucho que le gustaría ser su amigo. Una vez que la puerta está abierta siéntese un momento y continúe hablándole. Deje que el inseparable se haga cargo de la situación. Si tiene suerte, puede que decida salir de la jaula por su propia iniciativa después de algunos minutos -una indicación de que del pájaro será fácil de domesticar-. Si ya es más tímido, puede que tenga que ayudarlo a salir insertando el palo dentro de la jaula y sujetándolo a la altura del pecho del ave. Cuando suba al palo -y los loros rara vez pueden resistir subirse- comience a sacar el palo lentamente de la jaula. Durante todo el tiempo que esté usted trabajando, continúe hablándole en voz baja y tranquila.<br />
Una vez que el inseparable esté sobre la jaula o en su palo, puede enseñarle a aceptar golosinas de su mano. Ofrézcale algo especial, como por ejemplo un cacahuete pelado o media uva. Al principio es posible que el pájaro tenga temor de acercarse demasiado a su mano. Tenga paciencia. Continúe hablándolo. Cuando acepte la golosina, alábelo con entusiasmo de modo que aprenda a relacionar las golosinas con su voz.<br />
<br />
La siguiente lección implica enseñarle al agapornis a subirse a su mano o a su dedo. Algunos adiestradores recomiendan usar guantes porque existe una posibilidad de que el pájaro asustado pueda morder. Sin embargo, otros hacen notar que el uso de los guantes sólo demora lo inevitable ya que tarde o temprano querrá enseñar al pájaro a subirse a su mano desnuda. A diferencia de los grandes loros, la mayoría de los agapornis probablemente no han tenido ninguna experiencia atemorizadora con los guantes, de modo que este paso no dañará activamente la relación que se irá desarrollando con su pajarillo. Sin embargo, se trata de un paso adicional que no tiene usted que tomar necesariamente a menos que se asienta usted realmente nervioso. Tal vez convenga recordar que aunque el picotazo de un agapornis puede ser doloroso, realmente no puede hacerle ningún daño.<br />
<br />
Con o sin guantes, debería mover su mano hacia el pecho del inseparable, muy lentamente, hablándole todo el tiempo para que se dé cuenta de que no está tratando de cogerlo por sorpresa. Cuando se decida a subir, probablemente bajará el pico para equilibrarse sobre su nueva percha. Esta acción de equilibrarse con ayuda del pico no le hará a usted ningún daño, de modo que evite quitar la mano bruscamente, lo cual podría frustar a su pajarillo. Deje que él se dé cuenta de que usted representa un lugar seguro y cómodo para posarse.<br />
<br />
Si el pájaro le da un picotazo, simplemente dígale "no" en voz alta, y continúe la lección. Nunca golpee ni castigue a un pájaro. El castigo no le enseñará nada, excepto a tenerle miedo -y esto es lo último que debería desear-.<br />
<br />
Una vez que el pájaro se haya posado sobre su dedo, puede ofrecerle otra golosina, alabarlo con entusiasmo y dejarlo comer de su mano mientras oye sus palabras que expresan orgullo. Cuando haya terminado de comer, controle su reloj para comprobar que la sesión no se ha prolongado demasiado. Ni siquiera un pájaro joven y sano debería trabajar durante más de veinte o treinta minutos. Suavemente, vuelva a poner el pájaro en su jaula y prepárese para continuar el adiestramiento cuando haya transcurrido no menos de una hora ni más de un día.<br />
<br />
La próxima vez, puede ayudar a su inseparable a aprender a pasar de una mano a la otra. Alábelo cada vez que responda con rapidez. No sea tímido para demostrar su entusiasmo. No puede darle una golosina cada vez que haga lo correcto, porque pronto estaría a punto de reventar, pero ciertamente siempre podrá abrumarlo con palabras cariñosas. Despues de cierto tiempo, el pájaro habrá adquirido confianza suficiente como para encaramarse a sus hombros o a su cabeza. Por favor, evite que adquiera la costumbre de usar su cabeza como percha. Un "no" en voz alta al tiempo que lo hace descender a los hombros debieran ser suficientes.<br />
Cuando el agapornis confíe en usted y pida activamente dejar su jaula para subir a sus hombros, estará domesticado. Sin embargo, puede facilitar a ambos si insiste en dar un paso más -enseñar al pájaro a aceptar su mano alrededor de su cuerpo o sobre su cabeza-. Tendrá que trabajar lenta y cuidadosamente cuando comience a rascar la cabeza de su inseparable. Mueva la mano muy gradualmente para rascarle las orejas. Después de unas cuantas sesiones, el pájaro se dará cuenta de que le encanta que lo rasquen y puede que ponga la cabeza en sus manos para conseguir ser acariciado. Estupendo. Después de un tiempo, podrá usted poner su mano sobre la cabeza del pájaro e incluso sobre su lomo, y acariciarlo suavemente. Aunque es posible que el pájaro no llegue nunca a estar por completo encantado de que ponga usted su mano sobre su cuerpo, se alegrará usted de haberle enseñado a tolerar esta manipulación cada vez que tenga que cortarle las uñas o sujetarlo para que lo examine el veterinario.<br />
<br />
Cuando el inseparable esté domesticado y confíe en su bondad, es posible que a veces parezca aprovecharse de usted. Por lo general los dueños de loros tienen que enfrentarse a dos problemas fundamentales -los chillidos y los picotazos-. Si su inseparable chilla para saludarlo cuando llega usted a casa, no debiera usted preocuparse demasiado. Simplemente está diciéndole hola. Sin embargo, si chilla constantemente para llamar la atención, algo falla. ¿Está usted dedicándole suficiente tiempo? Quince o veinte minutos pueden satisfacer a un independiente loro amazónico, pero un inseparable necesita más afecto que eso. Construya un corral para juegos, de modo que pueda llevarlo con usted de una parte a otra de la casa mientras lleva usted a cabo sus tareas. Póngale un platillo de su propiedad para que pueda compartir sus comidas. Déjelo que se acerque a usted mientras ve la televisión. Pronto verá que es más fácil de lo que pudiera parecer dar a su inseparable el tiempo de atención que necesita.<br />
<br />
Naturalmente, si hace usted todo eso y el pájaro sigue quejándose, puede que el inseparable esté intentando hacer que se sienta usted culpable de modo que él pueda dirigir la casa. En este caso, póngalo en su jaula y cúbrala cuando chille. Además de hacerlo callar de inmediato -pocos pájaros se atreven a chillar en la oscuridad- este tratamiento le enseñará que chillar no es la mejor manera de llamar la atención.<br />
Los inseparables jóvenes, especialmente los de cara de melocotón, pasan por una fase de desarrollo durante la cual parecen picotear o mordisquear todo lo que se pone a su alcance. Es necesario decirles "no" con voz alta y firme cada vez que picoteen algo que no debieran, y después dirigirlos hacia algo en lo que sí puedan ejercitar sus picos. Eventualmente, la costumbre debiera desaparecer.<br />
<br />
Cuando su inseparable esté domesticado, puede que quiera enseñarle algunas habilidades. Magnífico. Estos inteligentes pajarillos agradecen frecuentemente la oportunidad de aprender nuevos modos de atraer la atención de los seres humanos. Aunque es raro en estos loros relativamente no vocales, algunos agapornis pueden incluso a aprender a hablar.<br />
<br />
Al trabajar con inseparables adultos no domesticados, o incluso con algunos ya domesticados, los adiestradores profesionales suelen emplear una recompensa alimenticia para enseñarles trucos. Aunque la técnica funciona muy bien, requiere tiempo y paciencia. El cada paso debe usted ofrecer al inseparable una golosina, por lo cual al poco rato se sentirá repleto. Las lecciones no pueden avanzar demasiado en cada sesión, de modo que enseñarle un truco puede necesitar mucho tiempo.<br />
Sin embargo, cuando haya usted establecido una buena relación con su inseparable, podrá premiarlo con algo que nunca lo saciará -cariño y atención-. Puede rascarle la cabeza, alabarlol, y en general esto le encantará. De hecho, los pájaros adiestrados con el cariño como premio tienen las mayores posibilidades de convertirse en "estrellas" ansiosas de mostrar sus habilidades ante los seres humanos.<br />
<br />
Además de proporcionar a su inseparable otro modo de conseguir su atención, el adiestramiento estimula a los pájaros para que hagan ejercicio. Recuerde que un agapornis silvestre puede volar muchas millas en busca de alimento. Un poco de adiestramiento para hacer algunos trucos puede incentivar a su sedentario pajarillo para que realice un saludable ejercicio para su corazón y sus músculos.<br />
<br />
Resulta más fácil enseñar trucos que se basen en los comportamientos naturales de los agapornis. Por ejemplo, puede usted enseñar fácilmente a su pájaro a jugar a "tirar de la cuerda" con un trozo de carón o ua dedenita. Es divertido tirar suavemente y sentir que su pajarillo responde con sorprendente energía. Otros trucos fáciles aprovechan la curiosidad de su inseparable por los juguetes. Enséñele a trepar por una escalera o a tocar una campana a su orden instalando el correspondiente juguete en su corral de juegos, y pidiéndole "Sube la escalera" o "Toca la campana". Cuando lo haga, alábelo con profusión. Con el tiempo, asociará la orden con la actividad que tiene que hacer para conseguir que lo alaben. Llegado ese momento, su pájaro obedecerá sus órdenes.<br />
<br />
En las tiendas de animales y en las revistas de pájaros puede encontrarse una gran variedad de juguetes y dispositivos para entrenar a su pájaro, de modo que llegue a hacer incluso los trucos más difíciles. ¿Le gustaría enseñar a su inseparable a montar en moto o a meter una moneda en una hucha? Los artículos necesarios existen.<br />
Nunca olvide que adiestrar a su pájaro debiera ser una diversión, no una lucha. El período durante el cual un inseparable puede estar atento es corto, y no debiera pedírsele que se mantuviera trabajando en un truco por más de diez o veinte minutos, en cada sesión. Sea paciente, amable, y pródigo en alabanzas, y trate siempre de terminar cada sesión con una nota positiva. Si el pájaro ha aprendido algo nuevo dentro de los cinco primeros minutos de la sesión, estupendo. Alábelo y dele una golosina antes de continuar. No hay premios para "el pájaro adiestrado rápidamente".<br />
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<br />
Ahora le indicará cómo puede usted enseñar a su inseparable a hablar, para provecho de quienes tengan mucha paciencia. No obstante, no deje que su cariño por el ave dependa enteramente de su habilidad para hablar. Los agapornis son inteligentes, pero no están bien dotados para vocalizar. Si realmente quiere usted tener un ave parlante, le conviene comprar un periquito o uno de los loros amazónicos. Sus mejores posibilidades de tener un inseparable que hable consisten en comprar un pájaro joven alimentado a mano, que ya haya conseguido decir algunas palabras oídas a su criador -si puede convencer a éste de separarse de un pájaro tan espléndido-.<br />
<br />
No pierda tiempo tratando de enseñar a un agapornis adulto. Cuanto más joven sea el pájaro al comenzar el adiestramiento, tantas más posibilidades tendrá de enseñarle algunas palabras. También tendrá más posibilidades de enseñarle a hablar si trabaja usted en casa, donde pueda exponerlo a su charla a todas horas.<br />
<br />
Las lecciones formales deberían durar unos cinco minutos y tener lugar al menos una vez al día, aunque es preferible tener varias sesiones cada día. Haga que el inseparable se pose en su dedo, sosténgalo de modo que ambos puedan mirarse a los ojos, y repita la frase que quisiera enseñarle. Comience con algo corto pero fácil, como "pajarito bonito". Repita la frase una y otra vez en voz clara y firme, pero alegre.<br />
<br />
Conviene complementar las sesiones personales con una cassette sin fin que produzca la frase a enseñar. De este modo, el inseparable podrá practicar mientras usted esté ausente, y así no se volverá usted loco antes de que él haya aprendido su primera palabra. Sin embargo, no conviene dejar que la cassette reproduzca la frase durante ocho horas seguidas, porque el pájaro simplemente aprenderá a entonar la frase. Haga funcionar la cassette durante unos veinte minutos o una hora cuando usted tenga otras cosas que hacer.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Adiestramiento ninfa ( carolina )]]></title>
			<link>https://www.pajarosilvestre.es/showthread.php?tid=1429</link>
			<pubDate>Wed, 22 May 2013 15:28:58 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://www.pajarosilvestre.es/member.php?action=profile&uid=497">leles75</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://www.pajarosilvestre.es/showthread.php?tid=1429</guid>
			<description><![CDATA[La Carolina es capaz de realizar muchas habilidades. Son excelentes y resistentes voladoras, y grandes trepadoras; pueden imitar ciertas palabras y silbidos. Su habla es sencilla y menos clara que la de algunos loros de mayor tamaño o la de algunos mainates. Si quieres enseñar a hablar a tu pájaro, comienza con palabras de dos silabas con vocales claras, como "hola", "coco", "loro", etc. Es posible que necesites tener mucha paciencia, ya que no es conveniente avanzar a nuevas palabras hasta que el pájaro consiga decir las primeras correctamente. Al enseñar nuevas palabras, asegúrate de que las primeras no caen en el olvido.<br />
Para que no se te haga tan cansado, puedes grabar la palabra en un caset o CD y ponérselo y que vaya repitiendo la palabra.<br />
<br />
<br />
DOMESTICACIÓN<br />
<br />
Las Carolinas son fáciles de domesticar mientras son jóvenes (unos pocos meses) y están solas (sin pareja o compañero). La domesticación de parejas y de pájaros de más edad resulta mucho más difícil. La mayor parte de los expertos recomienda recortar las alas antes de comenzar a acostumbrar las Carolinas a las manos. La domesticación es más difícil cuando no se recortan las alas, pero es posible.<br />
<br />
<br />
MANIPULACIÓN<br />
<br />
Ocasionalmente los pájaros han de ser manipulados y cogidos firmemente, por ejemplo, para un examen detallado, para recortar sus alas, para recortar el pico o las uñas, y para la administración de medicamentos. La manipulación de un pájaro domesticado no constituye un problema. Sin embargo, la manipulación de un adulto nervioso con tendencia a dar picotazos, puede ser un desafío. Para manipular a un pájaro no domesticado, ponte un guante, cierra las ventanas, corre las cortinas, reduce la iluminación y emplea una red, o una tela, etc., para capturar al pájaro. Trata de hablarle con voz tranquila y calmada, y acércate a él de modo que no vea en ti una actitud amenazadora ni extraña.<br />
La mejor manera de manipular una Carolina consiste en cerrar la palma de tu mano sobre el dorso y las alas del pájaro, sujetando firmemente la cabeza entre tu pulgar, índice y dedo medio.<br />
<br />
 <br />
<br />
LOS PRIMEROS PASOS<br />
<br />
La época más estresante para una ninfa (carolina) domestica son los primeros días en su nuevo hogar. Es por tanto importante tranquilizar al ave rápidamente para que se convenza de que no va a sufrir ningún daño. Después de instalar a la ninfa (carolina) en su nueva jaula, debe dejar que se las arregle por si sola durante el resto de ese día y la noche. Después de eso, sin embargo, no deje a la ninfa demasiado tiempo en paz y quietud. Para que la domesticación sea un éxito, cuanto antes empiece, mejor. Ponga su mano en la jaula y manténgala ahí. (Es mejor inicialmente llevar una fuerte lona o guante de cuero; el pico o las garras de una ninfa (carolina) son sorprendentemente afilados y fuertes). El ave pronto aceptara su mano como parte del mobiliario de la jaula, especialmente si mueve la mano arriba y abajo. Más de una vez se ha conseguido que una ninfa o carolina joven se siente en el dedo a los quince minutos del inicio de esta primera sesión de adiestramiento.<br />
<br />
Es importante que el ave se vaya conociendo íntimamente. Así pues, cada vez que traiga comida o agua, que limpie la jaula o que este ocupado de cualquier otro modo con la ninfa, llámela por su nombre claramente. Un nombre corto, fácil de repetir, como Niko, Nina, Luna o Perla.<br />
<br />
Cuando el ave se de cuenta de que su mano no representa un peligro, la aceptara como cualquier otro accesorio de la jaula. Una aves tardaran más que otras en hacerlo; es cuestión de personalidad. Bajo ningún concepto debe perder la paciencia y hacer movimientos bruscos; podría sacrificar así cualquier progreso que hubiera hecho hasta entonces. Una vez que la ninfa (carolina) deje de tener miedo de su mano, puede extender el dedo índice y acariciar suavemente su pecho y vientre, acercándose gradualmente a las patas al presionar con cuidado el vientre, justo por encima de las patas, la ninfa debería subirse a su dedo, usándolo como percha. Si esto no tiene éxito al principio, vuelva a la primera parte del ejercicio y de al ave más tiempo para acostumbrarse a su mano. Inténtelo otra vez después de que su mano sea una vez más aceptada sin miedo.<br />
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No saque la mano de la jaula aunque la ninfa empiece a revolotear violentamente. Manténgala dentro sin moverla hasta que se pose. De ningún modo debe quitar la mano ya que el ave podría creer (en la medida en que es capaz un ave) que se ha "apuntado un tanto" y así seria más probable que se repitiera su actitud la vez siguiente. No retire su mano de la jaula hasta que haya hecho algún progreso, por pequeño que sea.<br />
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FUERA DE LA JAULA<br />
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Tan pronto como la ninfa (carolina) acepte su dedo como percha, debe enseñarle a volver a s percha desde este y haga un ligero movimiento estimulante; al mismo tiempo, puede darle una voz de mando como "arriba". Realice este ejercicio durante varios días hasta que la ninfa lo realice perfectamente.<br />
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La primera excursión de una ninfa (carolina) fuera de la jaula debe de ser corta. Primero, consiga que el ave se siente en su dedo; entonces, saque su mano de la jaula lentamente, hablándole a la ninfa todo el tiempo con una voz tranquilizadora. La primera vez que saque a su ninfa de la jaula, seguramente querrá revolotear e inspeccionar cada rincón de la habitación. Si esta bien adiestrada, esta volverá a su jaula cuando se le ordene. Al principio, sin embargo, quizás necesite ofrecerle una recompensa comestible para que vuelva, pero a la larga esta recompensas especiales no serán necesarias. Se recomienda que le de una orden fija, como por ejemplo "ven". En el caso de que la ninfa no obedezca, puede utilizar un palo de bambú de un diámetro de 1,30 cm. más o menos o una percha en T de similares dimensiones a fin de recuperar la ninfa.<br />
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Si presiona la percha con suavidad contra su vientre, la ninfa seguramente se subirá a ella. Entonces, dirija lentamente el palo hacia la jaula; cuando el palo este a la altura de la puerta de la jaula, probablemente el ave se introducirá en ella sin mayores ceremonias. Sin embargo, es importante seguir practicando este ejercicio de adiestramiento hasta que la ninfa (carolina) vuelva a su jaula cuando se le ordene. Si tiene que atrapar a la ninfa cada vez que quiere que vuelva a su jaula, la experiencia no sólo será desagradable y posiblemente tensa para el ave, sino que también le dejará a usted con una sensación de fracaso.<br />
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Cuando entrene a la ninfa para salir de su jaula, también puede usar una percha en vez del dedo descrito más arriba. Coloque la percha en T en la jaula (utilizando el fondo desmontable de la jaula si no cabe por la puerta) y déjela dentro para que la ninfa (carolina) se acostumbre a ella. Entonces recoja la percha despacio y desplácela repitiendo el movimiento varias veces hasta que la ninfa acepte la situación como natural.<br />
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Es posible que la ninfa reaccione más positivamente si se acerca a ella por detrás moviendo la percha en T sobre su espalda y cabeza en un movimiento semicircular hasta llegar al vientre. A continuación, empuje suavemente a la ninfa y anímela a subirse a la percha. Si no lo hace inmediatamente, acreciente su presión de manera ascendiente hasta que sea literalmente "forzada" a subirse a ella. Si la ninfa (carolina) empezara a mostrarse asustada y obviamente nerviosa, espere unos minutos a que se calme antes de proceder; de lo contrario, podría empezar a trepar y a revolotear de un lado a otro de la jaula, y también podría coger miedo a la percha en T.<br />
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Las ninfas no tardan mucho en descubrir qué partes de la habitación les gusta más; frecuentemente se colocan cerca de espejos, ventanas y otros objetos relucientes. Tome nota de estos lugares de modo que pueda vigilar al ave cuando esté fuera de la jaula. Dejar que una ninfa vuele libremente por una habitación es algo arriesgado. Con su considerable envergadura y la presencia de objetos frágiles en la habitación, la ninfa podría romper alguna cosa e incluso herirse si no se toma las precauciones adecuadas.<br />
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Una vez que se haya acostumbrado a la habitación y sea capaz de volver sola a su jaula sin dificultades cuando se le ordene, puede enseñarle el siguiente ejercicio de adiestramiento. Cómo conseguir que pase de una mano a otra: permita a la ninfa que pase de una mano a otra saltando o dando tantos pasos como quiera. Esta puede ser una actividad agradable y relajante tanto para usted como para ella. Cuando la ninfa crezca acostumbrada a tales actividades y se dé cuenta de que usted no representa ningún peligro, empezará a explorar otras partes de su cuerpo: correrá por su brazo, se sentará en su hombro o en su cabeza picoteando suavemente su oreja, tirará de un mechón de su pelo o le "hablará".<br />
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Ahora puede realmente decir que es el orgulloso dueño de una ninfa domesticada "a mano".<br />
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ADIESTRAMIENTO PARA LA PERCHA EN T<br />
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Como se ha dicho se puede utilizar una percha en T para persuadir a una ninfa "difícil" a que vuelva a su jaula una vez que se haya terminado la clase. Esta percha es para la ninfa (carolina) un lugar de descanso natural y puede usarse para muchos aspectos del adiestramiento. Aunque muchos adiestradores de aves usan su dedo en el adiestramiento inicial, otros prefieren usar ese tipo de percha. Dicha percha debe tener una superficie rugosa para que la ninfa pueda tener un buen control. Si la percha es demasiado lisa, debe rasparse con un áspero papel de lija, pero tenga cuidado de no dejar astillas afiladas.<br />
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Antes de proceder, debe remarcase que la ninfa no puede reconocer el sexo de otra por su apariencia. Es el comportamiento lo que las capacita para distinguir al macho de la hembra; observe, por ejemplo, la agresividad de los machos cuando se miran el uno al otro. Sin embargo, cuando una hembra mira a un macho, a menudo inclina su cabeza hacia un lado y aparta la mirada, como si no tuviera el más mínimo interés por él. Si está excitada, sin embargo, puede observarlo de cerca de la vez que hace movimientos de inclinación y reverencia, y tal vez abra su cola como un abanico, haciendo durante todo el tiempo pequeños sonidos rechinando con su pico.<br />
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Todo esto no es más que una manera de decir que hay que aproximarse a la ninfa con cuidado y compresión. Cualquier objeto (ya sea un dedo, la mano o una percha en T) que se mueva directamente hacia ella podría entenderse como un posible movimiento agresivo de una ninfa macho. La percha en T debe moverse hacia la ninfa (carolina) desde un lado, muy despacio. Si lo calcula bien, la ninfa percibirá la percha en el último momento posible (demasiado tarde para proceder a una acción evasiva). Entonces debe apretar la percha suavemente contra la parte de su abdomen más cercana a sus patas. Pero si el ave percibe sus movimientos antes de que esté listo, retire la percha despacio y escóndala tras de si durante un rato. Cuando la ninfa se relaje, vuelva a empezar, quizás moviéndose más despacio aún que en su primer intento. No es necesario retirarse a la otra punta de la habitación. Empiece cada vez desde la posición que ya ocupaba en cada intento. La paciencia, la atención y la repetición son las palabras claves que darán como resultado el éxito en este y en todos los demás tipos de adiestramiento.<br />
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Recuerde que no debe dejar de hablar dulcemente y de modo tranquilizador a su ninfa durante todo el tiempo que dure el adiestramiento. Lo que diga no importa realmente, siempre y cuando diga algo. La voz humana, usada de modo correcto, inspirará confianza y tendrá un efecto calmante. De ningún modo debe reñir o gritar a la ninfa con una actitud agresiva durante el adiestramiento; eso no haría más que complicar mucho su labor.<br />
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El adiestramiento inicial de una ninfa (carolina) lleva bastante tiempo y puede resultar muy fastidioso para el preparador. Sin embargo, si su meta es tener una ninfa domesticada, rendirse estaría fuera de lugar; debe asegurarse de que hace algún progreso en cada sesión de adiestramiento, por pequeño que sea. De lo contrario, el adiestramiento a partir de entonces se volverá difícil, tedioso y frustrante para el preparador, y penoso para la ninfa.<br />
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LA ESCALERA<br />
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Tras el adiestramiento inicial, que puede durar pocas o muchas lecciones dependiendo de la personalidad de la ninfa, puede proceder a enseñarle otros trucos. Cuando la ninfa (carolina) este fuera de la jaula, enséñele a moverse de una mano a otra, de la mano a la percha en T y viceversa, o de una percha a otra. Siempre háblele y elógiela pródigamente cuando haga lo que usted quiera. Algunos criadores prefieren dejar una ninfa posarse una o dos veces en el dedo o en la percha antes de colocarla de nuevo en la jaula (la cual considerara como una especie de refugio).<br />
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Siempre que su ninfa (carolina) haya aprendido algo nuevo, por simple que sea se entusiasmará, aunque no lo ponga de manifiesto de inmediato. Para tranquilizar a la ninfa debe dejarla descansar en su jaula durante una media hora antes de empezar de nuevo. Esta vez puede dejar al ave posarse aquí y allá cuatro o cinco veces. Cuando se pose sobre su mano o sobre la percha, a menudo mirara inquisitivamente alrededor de la habitación, y tal vez salga volando a explorar. Eso no tiene nada de malo, por supuesto, y si usted ha llevado acabo el adiestramiento correctamente, no debería tener ninguna dificultad en conseguir que la ninfa vuelva a su dedo o a la percha o dentro de su jaula.<br />
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Una vez que la ninfa (carolina) esta acostumbrada a moverse de una mano a otra y a regresar a su jaula, habrá llegado el momento de andar despacio por la habitación con el ave posada con frescura ya sea en la mano, en el dedo o en la percha, hablándole continuamente de modo tranquilizador. Una vez que se ha llevado a cabo esto con éxito, desvuélvala a la jaula durante una media hora más o menos, y luego inténtelo de nuevo. Para darle a la ninfa (carolina) más confianza intente sujetarla (en la mano, en el dedo o en la percha) un poco por encima de su cabeza. A una ninfa le gusta situarse tan alto como le sea posible; se siente más segura ahí arriba. La proximidad de su voz puede ponerla un poco nerviosa al principio, pero pronto se acostumbrará al sonido.<br />
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Cuando utiliza una segunda percha, haláguela para hacer que pase de una a otra con una amable presión en su vientre. Empiece imitado una escalera, manteniendo una mano un poco más abajo que la otra. Tan pronto como la ninfa (carolina) cambie de manos, ponga la primera mano encima de la segunda, etc., de modo que se mueva como si subiera por una escalera. Pronto podrá hacerla subir y bajar por su escalera como usted quiera. Cuando intente esto por primera vez, el nuevo alumno probablemente se sentirá un poco confuso y empezara a revolotear de un lado para otro. En tal caso, revuélvala con calma a su jaula e inténtelo de nuevo más tarde; tendrá éxito a su debido tiempo. Si la ninfa se pone muy nerviosa y revolotea por el suelo, acérquese despacio y ofrézcale su mano, el dedo o la percha en T. Tómeselo todo con calma y háblele de modo tranquilizador todo el tiempo. Si la ninfa (carolina) corre o se va volando, deje que se calme y que inspeccione los alrededores antes de intentarlo otra vez. Si tiene la necesidad de atrapar rápidamente a un ave nerviosa por alguna razón, use una toalla, jersey o un artículo similar para tirárselo por encima. No utilice la mano desnuda para atrapar a una ninfa (carolina) nerviosa, porque le morderá y el mordisco de una ninfa puede ser extremadamente doloroso.<br />
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Si tienen que retener a una ninfa (carolina) en su mano, deje que su espalda descanse contra la palma de su mano. La cabeza del ave debe sujetarse suavemente con el pulgar y el dedo corazón alrededor de su cuello, y con el dedo índice sobre su cabeza, como un "yelmo". Coloque su dedo anular alrededor de su abdomen y deje que su meñique descanse debajo de sus patas o en línea con su cola.<br />
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Una vez que la ninfa (carolina) haya aprendido estas lecciones iniciales, no encontrara demasiado difícil enseñarle el ejercicio "de la escalera". Algunos entrenadores han descubierto que las cosas son algo más fáciles para una ninfa si practica los ejercicios frente a un gran espejo. Tras reponerse del sobresalto de ver a "otra ninfa", pronto querrá lucirse e intentar impresionar a su reflejo. En algunos casos incluso la ninfa se enamora de si misma. Eso no tiene nada de malo, por supuesto, siempre y cuando siga prestándole atención a la ninfa y la deje en paz durante sus románticos hechizos.<br />
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El adiestramiento de las ninfas (carolinas) y de muchas otras especies de aves no es difícil siempre que se haga con devoción y comprensión. Como el profesor humano es a menudo considerado como padre/madre, y como el patrón de conducta de la ninfa dicta que una gran parte de su "educación" consiste en copiar ejemplos prescritos, no es en absoluto difícil para una ninfa aprender ciertos trucos y juegos.<br />
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Una ninfa (carolina) debe recibir siempre una atención especial de su dueño y nunca debe ser condenada a pasar su vida entera en solitario confinamiento dentro de una jaula. Una sola ave adiestrada necesita mucha atención cada día. Se podría tener juntas a las aves adiestrada y las no domesticadas, pero si tiene ninfas no domesticadas, manténgala alejadas de aquellas que haya sido adiestradas. Una ninfa adiestrada pronto adoptara los "malos hábitos" de sus amigas no adiestradas y olvidara gran parte de lo que se le haya enseñado. Algunos entrenadores, encuentra preferible mantener a todas las aves adiestradas separada, aunque esto no es totalmente necesario. Por supuesto, puede dejar que las ninfas adiestradas "actúen" como grupo, pero tan pronto como se acabe el espectáculo, debe separarlas de nuevo unas de otras para que no se copien unas a otras su peculiar manera de mostrar sus habilidades. Fundamentalmente, no hay nada de malo en esta actividad de grupo, pero existe alguna posibilidad de que algunas ninfas pierdan su lealtad hacia su "cuidador". Las ninfas criadas a mano, las cuales han dependido del cuidador humano prácticamente desde su nacimiento, son sin duda más fáciles de adiestrar. Pero las aves jóvenes generalmente son dóciles, sin importar cómo hayan sido criadas. Las ninfas más viejas también pueden ser adiestradas, pero en ese caso se requiere más tiempo, dedicación y paciencia.<br />
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TRUCOS<br />
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La mayoría de nosotros ha oído, en algún momento de su preparación, que todos los animales aprenden mediante un proceso de asociación. El psicólogo ruso Iván Petrovitch Pavlov (1849-1936) demostró esto en sus experimentos con perros. Cada vez que daba de comer a unos perros, hacia sonar una campana. Al poco tiempo, los perros empezaban a salir cada vez que oían la campana sin que se les diera de comer. Para el adiestramiento de ninfas, este proceso de asociación puede ser realmente muy útil. Si la ninfa (carolina) es recompensada cada vez que lo hace bien, asociará la cosa que haya hecho bien con la agradable recompensa. En otras palabras, se dará cuenta de que la recompensa es una consecuencia de su acción.<br />
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¿Qué tipo de recompensa se le debe ofrecer? He descubierto que la ramita de mijo es una elección sensata. Las ninfas las encuentran deliciosas y nunca parecen cansarse de ellas.<br />
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Ocasionalmente, una ninfa puede aburrirse durante el adiestramiento o mientras actúe, como si su mente estuviera "a muchos kilómetros" y no tuviera el más mínimo interés por el tema en cuestión. Una buena manera de recuperar toda la atención de la ninfa es usar un "grillo", uno de esos juguetes corrientes que emiten un chasquido cuando se presiona una lengüeta de metal. El tono penetrante de los chasquidos pronto volverá a despertar el interés de la ninfa por el "juego", después del cual, por supuesto, es conveniente ofrecerle algunas semillas como recompensa.<br />
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SIN COMIDA<br />
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Otro método que vale la pena intentar es quitar la tolva de comida de la jaula de la ninfa (carolina) un par de horas antes de cada sesión de adiestramiento (pero no le deje más tiempo sin comida). Una vez que su ninfa esta domesticada, puede intentar darle de comer con la mano. Primero ofrézcale un poco de mijo u otras semillas sabrosas, y haga sonar el "grillo" tan pronto como la ninfa las acepte. En adelante, cada vez que le dé una recompensa especial a su ninfa, haga el mismo chasquido; pronto asociará el sonido con la comida que tanto le gusta.<br />
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Por lo que se refiere a los diferentes tipos de trucos que quiera enseñarle a su ninfa, existen muchas posibilidades. A veces, la ninfa (carolina) descubrirá o incluso inventara sus propios trucos y juegos.<br />
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RECORTE DE ALAS<br />
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Muchos adiestradores cortan las plumas del ala de la ninfa (carolina) para evitar que vuelen por la habitación durante el proceso de adiestramiento. Pero hay muchos casos en que no se les corta y el adiestramiento da el mismo resultado.<br />
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Naturalmente, si las alas de una ninfa que aun no esta domesticada están cortadas, no tendrá que perseguirla demasiado lejos si se va de la percha en T.<br />
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Sin embargo, si trata a la ninfa (carolina) de manera tranquila y serena, y toma las precauciones adecuadas para evitar que se marche de la habitación cuando esta fuera de su jaula, cortarle las alas no cambiara mucho la situación. En último término, la decisión a favor o en contra podría depender del temperamento de cada ninfa en particular (especialmente en el caso de un ejemplar viejo). Podría empezar a adiestrarla sin cortarle las alas. Luego, si encuentra que la ninfa es bastante obstinada, podría ser una buena idea recortar algunas plumas de vuelo.<br />
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Si le parece oportuno recortar, debe hacerlo en ambas alas, a fin de que el ave sea incapaz de volar. Utilice unas tijeras afiladas y recorte todas las plumas excepto las dos remeras primarias más externas y siete de las plumas secundaria de cada ala, tan cerca de la base como sea posible. Tenga mucho cuidado de no cortar demasiado las plumas, ya que eso podría dar lugar a hemorragias. A una ninfa (carolina) no le produce dolor que le recorten las plumas, y después de la siguiente muda, las plumas cortadas serán reemplazadas por unas nuevas. Así pues, si la ninfa no esta completamente adiestrada para entonces, será necesario recortar de nuevo.<br />
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LA NINFA PARLANTE<br />
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Una vez que una ninfa (carolina) ha sido adiestrada para que vaya a la mano, uno puede realmente concentrarse en enseñarle hablar. Muchos aficionados son de la opinión que a una ninfa se la pueda domesticar y enseñar hablar al mismo tiempo, pero es mejor domesticar antes a la ninfa y después enseñarle hablar. Más adelante, en esta sección se describe un método de adiestramiento simultáneo para aquellos que quieran intentarlo. No todas las ninfas aprenden con facilidad, depende del carácter de cada una. En comparación con muchos loros, que pueden aprender fácilmente 100 palabras o más, las ninfa (carolinas) pueden aprender un número limitado de palabras y expresiones, aunque son bastante capaces de aprender a silbar melodías. Aunque las ninfas jóvenes son generalmente las mejores alumnas, no es imposible adiestrar a una ninfa que sea ya algo mayor, siempre y cuando el adiestrador tenga el entusiasmo y la paciencia necesaria.<br />
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Antes de embarcarse en enseñar a hablar a una ninfa, esta debe sentirse completamente a gusto con su adiestrador. Un ejemplar recién llegado debe colocarse siempre cerca de la gente, pero no tanto como para que se asuste. Una vez que empecen las lecciones, las distracciones (tales como niños jugando ruidosamente, perros ladrando, música alta) deben mantenerse fuera del alcance de la vista y del oído. En el caso de que su ninfa (carolina) estuviera asustada durante los primeros días de adiestramiento, solo tratándola con paciencia y consideración podría hacerle recobrar su confianza y toda su atención por las palabras y frases que quiera enseñarle.<br />
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Esto no puede hacerse en pocos días; podría suponer varias semanas de duro trabajo. Para hacer que la ninfa confié en usted y le quiera, debe prestarle toda su atención. Si no puede o no va hacerlo, entonces no espere tener mucho éxito al adiestrar y enseñar a su ninfa a hablar. Una ninfa a la que solo se le suministre su ración diaria de comida y agua y, por lo demás, se la deje para que se las arregle por si sola nunca llegara a estar domesticada y, por supuesto, nunca aprenderá a repetir palabras.<br />
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INTELIGENCIA<br />
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La mayoría de las personas seguramente ya saben que los animales aprenden solo por imitación y/o repetición. Las ninfas (carolina), no pueden razonar o pensar de la misma manera que nosotros, aunque algunas aves dan realmente la impresión de ser capaces de hacer justamente eso. Por tanto, hay que enseñar a la ninfa (carolina) a repetir o imitar cosas que haya atraído su atención. Se les debe enseñar la repetición de ciertas frases y las respuestas a ciertas preguntas de modo que las usen en momentos apropiados. (En la sección: Usar la psicología de la ninfa podrá encontrar información complementaría).<br />
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MACHO O HEMBRA<br />
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Muchos adiestradores creen firmemente que no importa si la ninfa que va adiestrarse es macho o hembra. A pesar de la extendida creencia de que el macho es más fácil de adiestrar, se ha encontrado que ambos sexo son igualmente capaces de aprender a realizar juegos y a repetir palabras y frases. Naturalmente, usted puede encontrar un "zopenco" en cada sexo. Se ha observado varias veces que las ninfas mejor adiestradas son simplemente las alumnas favoritas del adiestrador, sean macho o hembras.<br />
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Un hecho digno de mención es que los niños y las mujeres son mejores instructores, probablemente porque el tono de la voz de una mujer o de un niño es mucho más fácil de imitar para una ninfa que la voz de un hombre o de un chico ya mayor.<br />
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DISTRACCIONES<br />
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Esta ampliamente aceptada la teoría que explica que cubriendo la jaula con un trapo o un periódico, de modo que la ninfa (carolina) no pueda ver a su profesor, esta aprende palabra más rápidamente. Algunos adiestradores están convencidos de que a un ave le gusta oír y ver a su profesor. No obstante, si usted seda cuenta de que su ninfa aprende mejor cuando no puede verle, entonces naturalmente tape la jaula. Cubrir tanto la parte de atrás como los lados de la jaula tiene la ventaja obvia de que la ninfa (carolina) no se distraerá con nada que este sucediendo a su alrededor. Así, el ave le prestara toda su atención.<br />
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MANTENER SU ATENCIÓN<br />
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En cada sesión de adiestramiento, debe solicitar la atención de su ninfa (carolina) y disponer el escenario a fin de conseguir los mejores resultados. Las campanas, espejos y otros juguetes que distraigan su atención deben apartarse mientras usted este adiestrando a la ninfa. Nunca intente adiestrar a dos ninfas al mismo tiempo. Aun que estén en diferente jaulas, dos aves en la misma habitación se imitaran una a la otra antes de escuchar a un adiestrador humano.<br />
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LENGUAJE OFENSIVO<br />
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A muchos de los que tienen aves parlantes, por una u otra razón les gusta enseñarle palabras obscenas u ofensivas. Dicha práctica es muy infantil y de muy mal gusto. Estos adiestradores deberían tener en cuenta el hecho de que la ninfa podría poner a su familia en una situación embarazosa al usar una palabra mal solamente en un momento o lugar inapropiado. No es en absoluto difícil enseñar a una ninfa un lenguaje desagradable. Las palabras utilizadas suelen ser cortas y tienen una combinación de silabas fácilmente repetible. Sin embargo, esta es una excusa pobre para enseñar a las ninfas cosas que ellas no entienden y que podrían ofender a alguien y afectar a los niños de manera adversa.<br />
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UN MÉTODO DE ADIESTRAMIENTO<br />
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Mucha gente que ha adiestrado ninfas (carolinas) para que hablen han llegado a la conclusión de que el proceso lleva a mano mucho menos tiempo del que se esperaba al principio. Por comparación los niños a menudo tardan dos años o más para aprender a formular un discurso inteligible o sensato. El primer requisito para enseñar con rapidez a su ninfa a repetir palabras y frases es que usted tenga la paciencia necesaria y que ame la tarea que tiene por delante. Por ejemplo, un ave que se muestra desinteresada o es una alumna "difícil" nunca debe ser castigada, sino, por el contrario, debe ser tratada con amor y cariño.<br />
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La palabra o frase que se vaya a enseñar debe ser pronunciada claramente en el mismo tono y a la misma velocidad a intervalos durante un periodo de unos quince minutos, después del cual se hará una pausa de cinco minutos antes de continuar con la misma lección. Durante la pausa la lección debe empezar a asimilarse, así que asegúrese de que no haya otras distracciones. No hable con nadie de manera que la ninfa (carolina) los oiga, ni encienda la radio o la televisión luego, tras la pausa, empiece de nuevo y use solo las mismas palabras o expresiones.<br />
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Después de tres o cuatro sesiones por la mañana, la ninfa puede dejarse sola para que reflexione sobre lo que ha oído hasta la tarde, cuando repita las lecciones dos o tres veces más. No elogie al ave hasta que domine una palabra o expresión determinada perfectamente. Aparte de las lecciones específicas de habla, le será útil una palabra o expresión apropiada cada vez que entre en la habitación en la que tenga la ninfa. Su saludo de "buenos días" puede considerarse como parte del material del adiestramiento, así como sus "buenas noches" cuando apegue la luz para retirarse.<br />
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Si este método de instrucción no parece funcionar después de un periodo razonable (3 o 4 días seria lo adecuado), tendrá que intentarlo con otro método. La ninfa puede que progrese más en una habitación a media luz, dos veces al día, en sesiones de adiestramiento cortas de unos treinta minutos cada una. La ninfa (carolina) debe poder oírle pero no verle, y a la larga usted recibirá su recompensa al oír repetir lo que le haya enseñado. Recuerde que nunca debe perderla paciencia ni castigar al ave de ninguna forma. Cualquiera de estas acciones muy probablemente tendrá un efecto opuesto a sus intenciones, porque la ninfa asociara el aprendizaje con el castigo. Con un solo gesto de impaciencia o palabra de enfado puede convertir a su ave dulce y mansa en una criatura nerviosa y agresiva, la cual requerirá entonces incluso más paciencia para volver a la "normalidad". Solo tratando a sus animales con el mayor amor que pueda reunir, estos responderán con gratificante obediencia, devoción y afecto (lo cual es mucho más importante que cualquier truco para aprender con el que puedan, o no, tener éxito).<br />
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USAR LA PSICOLOGÍA<br />
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Adiestrar una ninfa será mucho más fácil si sabe un poco de su psicología y aplica este conocimiento a las lecciones. La asociación entre tiempo y acción (entes caso la palabra hablada) es muy fuerte en psitácidas y otras aves parlantes. Por ejemplo, si quiere que su ninfa (carolina) diga "buenos días" en el momento idóneo del día no tendrá sentido enseñarle esta frase por la tarde. Por tanto, use "buenos días" solo por las mañanas, "buenas noches" por la noche, "adiós" cuando alguien se vaya, etc. Si quiere que su ninfa repita el nombre de un tipo en particular de semilla o de comida, entonces repita ese nombre cuando le sirva la comida. La ninfa asociara así la palabra con el tipo de comida en particular y la dirá solo cuando lo vea. Es interesante apuntar que a las ninfas (y otros loros) se les puede enseñar a usar correctamente los nombres de los miembros de la familia.<br />
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Muchos adiestradores han obtenido grandes éxitos simultaneando la domesticación y el adiestramiento en el habla. Un método común usado para hacer esto es el que sigue: tras dar al recién llegado el agua y la comida adecuada en su primer día, retire todos los platos de comida y agua de la jaula la misma tarde. A primera hora de la mañana del día siguiente, déle de comer a mano a la nueva ninfa y déle agua, todo el tiempo repitiendo la palabra que quiera que aprenda. Al poco tiempo, la ninfa asociara las palabras que usted le este enseñando con el hecho de que esta a punto de recibir una buena comida, y pronto aprenderá a repetir esas palabras. Cuando vaya a enseñarle nuevas palabras, puede usar el mismo método, hasta que el ave haya "aprendió a aprender". Después debería ser sencillo enseñar a la ninfa de la manera descrita en primer lugar, ya que el adiestrador, no la comida, se habrá convertido en el aliciente para aprender. De igual modo, su sola presencia debería ser suficiente para incitar a su emplumado amigo a representar su repertorio entero. Al recompensar al ave con un poco de su comida favorita después de cada representación, asegurara, por supuesto, que no pierda interés en responder a sus indicaciones con la reacción adecuada.<br />
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Algunas ninfas (carolinas) tienen el hábito de rehusar hablar cada vez que usted se acerca a sus jaulas. Una ninfa puede usar el repertorio que se le ha enseñado para atraerle a su jaula, asociando su uso con la compañía y el cariño que anhela. Una vez que llegue a la jaula, el ave considerara que su táctica ha funcionado y así pues no necesitara más necesidad de hablar. Si se vuelve para irse, la ninfa empezara a hablar de nuevo, a menudo con un torrente de palabras y expresiones elaboradas con el fin de persuadirle, de que se quede.<br />
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Las primeras palabras són las mas difíciles de enseñar a la ninfa para que las repita. Sin embargo, con el tiempo desarrollara una creciente aptitud para aprender palabras nuevas, expresiones o incluso frases. Tendrá que dar a su ninfa (carolina) tanta atención como pueda, poniendo un continuo esfuerzo en enseñarle. Sin esfuerzo, no tendrá éxito. Sin embargo, a medida que la amistad con su ave se haga mas estrecha, su atención y esfuerzo ya no le parecerá un trabajo rutinario (si es que alguna vez lo había sido) y esperara ansiosamente complacer cada contacto que pueda tener con su pequeño amigo emplumado.<br />
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GRABADORAS<br />
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Existen una serie de discos y cintas que dan instrucciones para el adiestramiento de loros, periquitos y aves mina. Si quiere tener éxito rápidamente al enseñar a su ave, podría serle útil dicho disco, especialmente si no tiene mucho tiempo para adiestrarla personalmente. Un disco muy bueno es Train your bird in stereo (Adiestre a su ave en estero), preparado por los famosos avicultores americanos Henrry J. Bates y Robert L. Busenbark. Un folleto claro e interesante acompaña al disco. La cinta de video The Cockatiel (La Carolina) del Dr. Matthew M. Vriends, también esta disponible en muchas tiendas de animales. Otra alternativa seria, si usted tiene una grabadora, simplemente grabar las diversas palabras y frases que quiera que aprenda, y a partir de ahí todo lo que necesitará es poner la grabación tantas veces como quiera, hasta que la ninfa (carolina) logre repetir las palabras de manera impecable. Otra ventaja de este método, es que puede dejar a la ninfa a su aire mientras suena Jacinta y aprenderá en su ausencia. Si su propia voz esta en la grabación, naturalmente la ninfa pensara que usted esta presente, ya que reconocerá su entonación personal.<br />
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El talento repetitivo de una ninfa (u otra especie de ave imitadora) no se limita a palabras y expresiones. Tarde o temprano notara que su ninfa esta repitiendo sonidos tales como, por ejemplo, el silbido de otra ave, no necesariamente de su propia especie. Hay loros del Amazonas que imita impecablemente el chillido de una carretilla, el chirrido de bisagras de puertas mal engrasadas, e incluso ¡la tos de fumador del abuelo! Cualquier sonido que pueda ser imitado atraerá pronto la atención de un ave si el sonido es repetido lo bastante a menudo. Tómelo como una advertencia de amigo.<br />
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RADIO Y TELEVISIÓN<br />
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Las ninfas (carolinas) pueden aprender a repetir cuarenta palabras o más. Pueden incluso decir frases cortas en el momento apropiado. Sin embargo, muchas aves de la familia de los loros (periquitos) tienen dificultad para vivir con una radio, televisión o reproductor de CD en marcha. En tal entorno, pasaran por alto todo lo que han aprendido y reaccionaran chillando tan alto como puedan. Si tiene más de un ave la situación llega a ser incluso peor: sus animales competirán unos con otros para ver quien grita más alto.<br />
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A los periquitos también les gusta hacer eso. Por el contrario, muchas aves muestran un cierto aprecio por la música suave y melódica, y hay loros, periquitos y ninfas balanceando su cabeza como siguiendo el ritmo de la melodía.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La Carolina es capaz de realizar muchas habilidades. Son excelentes y resistentes voladoras, y grandes trepadoras; pueden imitar ciertas palabras y silbidos. Su habla es sencilla y menos clara que la de algunos loros de mayor tamaño o la de algunos mainates. Si quieres enseñar a hablar a tu pájaro, comienza con palabras de dos silabas con vocales claras, como "hola", "coco", "loro", etc. Es posible que necesites tener mucha paciencia, ya que no es conveniente avanzar a nuevas palabras hasta que el pájaro consiga decir las primeras correctamente. Al enseñar nuevas palabras, asegúrate de que las primeras no caen en el olvido.<br />
Para que no se te haga tan cansado, puedes grabar la palabra en un caset o CD y ponérselo y que vaya repitiendo la palabra.<br />
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DOMESTICACIÓN<br />
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Las Carolinas son fáciles de domesticar mientras son jóvenes (unos pocos meses) y están solas (sin pareja o compañero). La domesticación de parejas y de pájaros de más edad resulta mucho más difícil. La mayor parte de los expertos recomienda recortar las alas antes de comenzar a acostumbrar las Carolinas a las manos. La domesticación es más difícil cuando no se recortan las alas, pero es posible.<br />
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MANIPULACIÓN<br />
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Ocasionalmente los pájaros han de ser manipulados y cogidos firmemente, por ejemplo, para un examen detallado, para recortar sus alas, para recortar el pico o las uñas, y para la administración de medicamentos. La manipulación de un pájaro domesticado no constituye un problema. Sin embargo, la manipulación de un adulto nervioso con tendencia a dar picotazos, puede ser un desafío. Para manipular a un pájaro no domesticado, ponte un guante, cierra las ventanas, corre las cortinas, reduce la iluminación y emplea una red, o una tela, etc., para capturar al pájaro. Trata de hablarle con voz tranquila y calmada, y acércate a él de modo que no vea en ti una actitud amenazadora ni extraña.<br />
La mejor manera de manipular una Carolina consiste en cerrar la palma de tu mano sobre el dorso y las alas del pájaro, sujetando firmemente la cabeza entre tu pulgar, índice y dedo medio.<br />
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LOS PRIMEROS PASOS<br />
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La época más estresante para una ninfa (carolina) domestica son los primeros días en su nuevo hogar. Es por tanto importante tranquilizar al ave rápidamente para que se convenza de que no va a sufrir ningún daño. Después de instalar a la ninfa (carolina) en su nueva jaula, debe dejar que se las arregle por si sola durante el resto de ese día y la noche. Después de eso, sin embargo, no deje a la ninfa demasiado tiempo en paz y quietud. Para que la domesticación sea un éxito, cuanto antes empiece, mejor. Ponga su mano en la jaula y manténgala ahí. (Es mejor inicialmente llevar una fuerte lona o guante de cuero; el pico o las garras de una ninfa (carolina) son sorprendentemente afilados y fuertes). El ave pronto aceptara su mano como parte del mobiliario de la jaula, especialmente si mueve la mano arriba y abajo. Más de una vez se ha conseguido que una ninfa o carolina joven se siente en el dedo a los quince minutos del inicio de esta primera sesión de adiestramiento.<br />
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Es importante que el ave se vaya conociendo íntimamente. Así pues, cada vez que traiga comida o agua, que limpie la jaula o que este ocupado de cualquier otro modo con la ninfa, llámela por su nombre claramente. Un nombre corto, fácil de repetir, como Niko, Nina, Luna o Perla.<br />
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Cuando el ave se de cuenta de que su mano no representa un peligro, la aceptara como cualquier otro accesorio de la jaula. Una aves tardaran más que otras en hacerlo; es cuestión de personalidad. Bajo ningún concepto debe perder la paciencia y hacer movimientos bruscos; podría sacrificar así cualquier progreso que hubiera hecho hasta entonces. Una vez que la ninfa (carolina) deje de tener miedo de su mano, puede extender el dedo índice y acariciar suavemente su pecho y vientre, acercándose gradualmente a las patas al presionar con cuidado el vientre, justo por encima de las patas, la ninfa debería subirse a su dedo, usándolo como percha. Si esto no tiene éxito al principio, vuelva a la primera parte del ejercicio y de al ave más tiempo para acostumbrarse a su mano. Inténtelo otra vez después de que su mano sea una vez más aceptada sin miedo.<br />
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No saque la mano de la jaula aunque la ninfa empiece a revolotear violentamente. Manténgala dentro sin moverla hasta que se pose. De ningún modo debe quitar la mano ya que el ave podría creer (en la medida en que es capaz un ave) que se ha "apuntado un tanto" y así seria más probable que se repitiera su actitud la vez siguiente. No retire su mano de la jaula hasta que haya hecho algún progreso, por pequeño que sea.<br />
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FUERA DE LA JAULA<br />
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Tan pronto como la ninfa (carolina) acepte su dedo como percha, debe enseñarle a volver a s percha desde este y haga un ligero movimiento estimulante; al mismo tiempo, puede darle una voz de mando como "arriba". Realice este ejercicio durante varios días hasta que la ninfa lo realice perfectamente.<br />
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La primera excursión de una ninfa (carolina) fuera de la jaula debe de ser corta. Primero, consiga que el ave se siente en su dedo; entonces, saque su mano de la jaula lentamente, hablándole a la ninfa todo el tiempo con una voz tranquilizadora. La primera vez que saque a su ninfa de la jaula, seguramente querrá revolotear e inspeccionar cada rincón de la habitación. Si esta bien adiestrada, esta volverá a su jaula cuando se le ordene. Al principio, sin embargo, quizás necesite ofrecerle una recompensa comestible para que vuelva, pero a la larga esta recompensas especiales no serán necesarias. Se recomienda que le de una orden fija, como por ejemplo "ven". En el caso de que la ninfa no obedezca, puede utilizar un palo de bambú de un diámetro de 1,30 cm. más o menos o una percha en T de similares dimensiones a fin de recuperar la ninfa.<br />
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Si presiona la percha con suavidad contra su vientre, la ninfa seguramente se subirá a ella. Entonces, dirija lentamente el palo hacia la jaula; cuando el palo este a la altura de la puerta de la jaula, probablemente el ave se introducirá en ella sin mayores ceremonias. Sin embargo, es importante seguir practicando este ejercicio de adiestramiento hasta que la ninfa (carolina) vuelva a su jaula cuando se le ordene. Si tiene que atrapar a la ninfa cada vez que quiere que vuelva a su jaula, la experiencia no sólo será desagradable y posiblemente tensa para el ave, sino que también le dejará a usted con una sensación de fracaso.<br />
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Cuando entrene a la ninfa para salir de su jaula, también puede usar una percha en vez del dedo descrito más arriba. Coloque la percha en T en la jaula (utilizando el fondo desmontable de la jaula si no cabe por la puerta) y déjela dentro para que la ninfa (carolina) se acostumbre a ella. Entonces recoja la percha despacio y desplácela repitiendo el movimiento varias veces hasta que la ninfa acepte la situación como natural.<br />
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Es posible que la ninfa reaccione más positivamente si se acerca a ella por detrás moviendo la percha en T sobre su espalda y cabeza en un movimiento semicircular hasta llegar al vientre. A continuación, empuje suavemente a la ninfa y anímela a subirse a la percha. Si no lo hace inmediatamente, acreciente su presión de manera ascendiente hasta que sea literalmente "forzada" a subirse a ella. Si la ninfa (carolina) empezara a mostrarse asustada y obviamente nerviosa, espere unos minutos a que se calme antes de proceder; de lo contrario, podría empezar a trepar y a revolotear de un lado a otro de la jaula, y también podría coger miedo a la percha en T.<br />
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Las ninfas no tardan mucho en descubrir qué partes de la habitación les gusta más; frecuentemente se colocan cerca de espejos, ventanas y otros objetos relucientes. Tome nota de estos lugares de modo que pueda vigilar al ave cuando esté fuera de la jaula. Dejar que una ninfa vuele libremente por una habitación es algo arriesgado. Con su considerable envergadura y la presencia de objetos frágiles en la habitación, la ninfa podría romper alguna cosa e incluso herirse si no se toma las precauciones adecuadas.<br />
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Una vez que se haya acostumbrado a la habitación y sea capaz de volver sola a su jaula sin dificultades cuando se le ordene, puede enseñarle el siguiente ejercicio de adiestramiento. Cómo conseguir que pase de una mano a otra: permita a la ninfa que pase de una mano a otra saltando o dando tantos pasos como quiera. Esta puede ser una actividad agradable y relajante tanto para usted como para ella. Cuando la ninfa crezca acostumbrada a tales actividades y se dé cuenta de que usted no representa ningún peligro, empezará a explorar otras partes de su cuerpo: correrá por su brazo, se sentará en su hombro o en su cabeza picoteando suavemente su oreja, tirará de un mechón de su pelo o le "hablará".<br />
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Ahora puede realmente decir que es el orgulloso dueño de una ninfa domesticada "a mano".<br />
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ADIESTRAMIENTO PARA LA PERCHA EN T<br />
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Como se ha dicho se puede utilizar una percha en T para persuadir a una ninfa "difícil" a que vuelva a su jaula una vez que se haya terminado la clase. Esta percha es para la ninfa (carolina) un lugar de descanso natural y puede usarse para muchos aspectos del adiestramiento. Aunque muchos adiestradores de aves usan su dedo en el adiestramiento inicial, otros prefieren usar ese tipo de percha. Dicha percha debe tener una superficie rugosa para que la ninfa pueda tener un buen control. Si la percha es demasiado lisa, debe rasparse con un áspero papel de lija, pero tenga cuidado de no dejar astillas afiladas.<br />
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Antes de proceder, debe remarcase que la ninfa no puede reconocer el sexo de otra por su apariencia. Es el comportamiento lo que las capacita para distinguir al macho de la hembra; observe, por ejemplo, la agresividad de los machos cuando se miran el uno al otro. Sin embargo, cuando una hembra mira a un macho, a menudo inclina su cabeza hacia un lado y aparta la mirada, como si no tuviera el más mínimo interés por él. Si está excitada, sin embargo, puede observarlo de cerca de la vez que hace movimientos de inclinación y reverencia, y tal vez abra su cola como un abanico, haciendo durante todo el tiempo pequeños sonidos rechinando con su pico.<br />
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Todo esto no es más que una manera de decir que hay que aproximarse a la ninfa con cuidado y compresión. Cualquier objeto (ya sea un dedo, la mano o una percha en T) que se mueva directamente hacia ella podría entenderse como un posible movimiento agresivo de una ninfa macho. La percha en T debe moverse hacia la ninfa (carolina) desde un lado, muy despacio. Si lo calcula bien, la ninfa percibirá la percha en el último momento posible (demasiado tarde para proceder a una acción evasiva). Entonces debe apretar la percha suavemente contra la parte de su abdomen más cercana a sus patas. Pero si el ave percibe sus movimientos antes de que esté listo, retire la percha despacio y escóndala tras de si durante un rato. Cuando la ninfa se relaje, vuelva a empezar, quizás moviéndose más despacio aún que en su primer intento. No es necesario retirarse a la otra punta de la habitación. Empiece cada vez desde la posición que ya ocupaba en cada intento. La paciencia, la atención y la repetición son las palabras claves que darán como resultado el éxito en este y en todos los demás tipos de adiestramiento.<br />
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Recuerde que no debe dejar de hablar dulcemente y de modo tranquilizador a su ninfa durante todo el tiempo que dure el adiestramiento. Lo que diga no importa realmente, siempre y cuando diga algo. La voz humana, usada de modo correcto, inspirará confianza y tendrá un efecto calmante. De ningún modo debe reñir o gritar a la ninfa con una actitud agresiva durante el adiestramiento; eso no haría más que complicar mucho su labor.<br />
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El adiestramiento inicial de una ninfa (carolina) lleva bastante tiempo y puede resultar muy fastidioso para el preparador. Sin embargo, si su meta es tener una ninfa domesticada, rendirse estaría fuera de lugar; debe asegurarse de que hace algún progreso en cada sesión de adiestramiento, por pequeño que sea. De lo contrario, el adiestramiento a partir de entonces se volverá difícil, tedioso y frustrante para el preparador, y penoso para la ninfa.<br />
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LA ESCALERA<br />
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Tras el adiestramiento inicial, que puede durar pocas o muchas lecciones dependiendo de la personalidad de la ninfa, puede proceder a enseñarle otros trucos. Cuando la ninfa (carolina) este fuera de la jaula, enséñele a moverse de una mano a otra, de la mano a la percha en T y viceversa, o de una percha a otra. Siempre háblele y elógiela pródigamente cuando haga lo que usted quiera. Algunos criadores prefieren dejar una ninfa posarse una o dos veces en el dedo o en la percha antes de colocarla de nuevo en la jaula (la cual considerara como una especie de refugio).<br />
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Siempre que su ninfa (carolina) haya aprendido algo nuevo, por simple que sea se entusiasmará, aunque no lo ponga de manifiesto de inmediato. Para tranquilizar a la ninfa debe dejarla descansar en su jaula durante una media hora antes de empezar de nuevo. Esta vez puede dejar al ave posarse aquí y allá cuatro o cinco veces. Cuando se pose sobre su mano o sobre la percha, a menudo mirara inquisitivamente alrededor de la habitación, y tal vez salga volando a explorar. Eso no tiene nada de malo, por supuesto, y si usted ha llevado acabo el adiestramiento correctamente, no debería tener ninguna dificultad en conseguir que la ninfa vuelva a su dedo o a la percha o dentro de su jaula.<br />
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Una vez que la ninfa (carolina) esta acostumbrada a moverse de una mano a otra y a regresar a su jaula, habrá llegado el momento de andar despacio por la habitación con el ave posada con frescura ya sea en la mano, en el dedo o en la percha, hablándole continuamente de modo tranquilizador. Una vez que se ha llevado a cabo esto con éxito, desvuélvala a la jaula durante una media hora más o menos, y luego inténtelo de nuevo. Para darle a la ninfa (carolina) más confianza intente sujetarla (en la mano, en el dedo o en la percha) un poco por encima de su cabeza. A una ninfa le gusta situarse tan alto como le sea posible; se siente más segura ahí arriba. La proximidad de su voz puede ponerla un poco nerviosa al principio, pero pronto se acostumbrará al sonido.<br />
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Cuando utiliza una segunda percha, haláguela para hacer que pase de una a otra con una amable presión en su vientre. Empiece imitado una escalera, manteniendo una mano un poco más abajo que la otra. Tan pronto como la ninfa (carolina) cambie de manos, ponga la primera mano encima de la segunda, etc., de modo que se mueva como si subiera por una escalera. Pronto podrá hacerla subir y bajar por su escalera como usted quiera. Cuando intente esto por primera vez, el nuevo alumno probablemente se sentirá un poco confuso y empezara a revolotear de un lado para otro. En tal caso, revuélvala con calma a su jaula e inténtelo de nuevo más tarde; tendrá éxito a su debido tiempo. Si la ninfa se pone muy nerviosa y revolotea por el suelo, acérquese despacio y ofrézcale su mano, el dedo o la percha en T. Tómeselo todo con calma y háblele de modo tranquilizador todo el tiempo. Si la ninfa (carolina) corre o se va volando, deje que se calme y que inspeccione los alrededores antes de intentarlo otra vez. Si tiene la necesidad de atrapar rápidamente a un ave nerviosa por alguna razón, use una toalla, jersey o un artículo similar para tirárselo por encima. No utilice la mano desnuda para atrapar a una ninfa (carolina) nerviosa, porque le morderá y el mordisco de una ninfa puede ser extremadamente doloroso.<br />
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Si tienen que retener a una ninfa (carolina) en su mano, deje que su espalda descanse contra la palma de su mano. La cabeza del ave debe sujetarse suavemente con el pulgar y el dedo corazón alrededor de su cuello, y con el dedo índice sobre su cabeza, como un "yelmo". Coloque su dedo anular alrededor de su abdomen y deje que su meñique descanse debajo de sus patas o en línea con su cola.<br />
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Una vez que la ninfa (carolina) haya aprendido estas lecciones iniciales, no encontrara demasiado difícil enseñarle el ejercicio "de la escalera". Algunos entrenadores han descubierto que las cosas son algo más fáciles para una ninfa si practica los ejercicios frente a un gran espejo. Tras reponerse del sobresalto de ver a "otra ninfa", pronto querrá lucirse e intentar impresionar a su reflejo. En algunos casos incluso la ninfa se enamora de si misma. Eso no tiene nada de malo, por supuesto, siempre y cuando siga prestándole atención a la ninfa y la deje en paz durante sus románticos hechizos.<br />
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El adiestramiento de las ninfas (carolinas) y de muchas otras especies de aves no es difícil siempre que se haga con devoción y comprensión. Como el profesor humano es a menudo considerado como padre/madre, y como el patrón de conducta de la ninfa dicta que una gran parte de su "educación" consiste en copiar ejemplos prescritos, no es en absoluto difícil para una ninfa aprender ciertos trucos y juegos.<br />
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Una ninfa (carolina) debe recibir siempre una atención especial de su dueño y nunca debe ser condenada a pasar su vida entera en solitario confinamiento dentro de una jaula. Una sola ave adiestrada necesita mucha atención cada día. Se podría tener juntas a las aves adiestrada y las no domesticadas, pero si tiene ninfas no domesticadas, manténgala alejadas de aquellas que haya sido adiestradas. Una ninfa adiestrada pronto adoptara los "malos hábitos" de sus amigas no adiestradas y olvidara gran parte de lo que se le haya enseñado. Algunos entrenadores, encuentra preferible mantener a todas las aves adiestradas separada, aunque esto no es totalmente necesario. Por supuesto, puede dejar que las ninfas adiestradas "actúen" como grupo, pero tan pronto como se acabe el espectáculo, debe separarlas de nuevo unas de otras para que no se copien unas a otras su peculiar manera de mostrar sus habilidades. Fundamentalmente, no hay nada de malo en esta actividad de grupo, pero existe alguna posibilidad de que algunas ninfas pierdan su lealtad hacia su "cuidador". Las ninfas criadas a mano, las cuales han dependido del cuidador humano prácticamente desde su nacimiento, son sin duda más fáciles de adiestrar. Pero las aves jóvenes generalmente son dóciles, sin importar cómo hayan sido criadas. Las ninfas más viejas también pueden ser adiestradas, pero en ese caso se requiere más tiempo, dedicación y paciencia.<br />
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TRUCOS<br />
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La mayoría de nosotros ha oído, en algún momento de su preparación, que todos los animales aprenden mediante un proceso de asociación. El psicólogo ruso Iván Petrovitch Pavlov (1849-1936) demostró esto en sus experimentos con perros. Cada vez que daba de comer a unos perros, hacia sonar una campana. Al poco tiempo, los perros empezaban a salir cada vez que oían la campana sin que se les diera de comer. Para el adiestramiento de ninfas, este proceso de asociación puede ser realmente muy útil. Si la ninfa (carolina) es recompensada cada vez que lo hace bien, asociará la cosa que haya hecho bien con la agradable recompensa. En otras palabras, se dará cuenta de que la recompensa es una consecuencia de su acción.<br />
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¿Qué tipo de recompensa se le debe ofrecer? He descubierto que la ramita de mijo es una elección sensata. Las ninfas las encuentran deliciosas y nunca parecen cansarse de ellas.<br />
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Ocasionalmente, una ninfa puede aburrirse durante el adiestramiento o mientras actúe, como si su mente estuviera "a muchos kilómetros" y no tuviera el más mínimo interés por el tema en cuestión. Una buena manera de recuperar toda la atención de la ninfa es usar un "grillo", uno de esos juguetes corrientes que emiten un chasquido cuando se presiona una lengüeta de metal. El tono penetrante de los chasquidos pronto volverá a despertar el interés de la ninfa por el "juego", después del cual, por supuesto, es conveniente ofrecerle algunas semillas como recompensa.<br />
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SIN COMIDA<br />
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Otro método que vale la pena intentar es quitar la tolva de comida de la jaula de la ninfa (carolina) un par de horas antes de cada sesión de adiestramiento (pero no le deje más tiempo sin comida). Una vez que su ninfa esta domesticada, puede intentar darle de comer con la mano. Primero ofrézcale un poco de mijo u otras semillas sabrosas, y haga sonar el "grillo" tan pronto como la ninfa las acepte. En adelante, cada vez que le dé una recompensa especial a su ninfa, haga el mismo chasquido; pronto asociará el sonido con la comida que tanto le gusta.<br />
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Por lo que se refiere a los diferentes tipos de trucos que quiera enseñarle a su ninfa, existen muchas posibilidades. A veces, la ninfa (carolina) descubrirá o incluso inventara sus propios trucos y juegos.<br />
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RECORTE DE ALAS<br />
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Muchos adiestradores cortan las plumas del ala de la ninfa (carolina) para evitar que vuelen por la habitación durante el proceso de adiestramiento. Pero hay muchos casos en que no se les corta y el adiestramiento da el mismo resultado.<br />
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Naturalmente, si las alas de una ninfa que aun no esta domesticada están cortadas, no tendrá que perseguirla demasiado lejos si se va de la percha en T.<br />
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Sin embargo, si trata a la ninfa (carolina) de manera tranquila y serena, y toma las precauciones adecuadas para evitar que se marche de la habitación cuando esta fuera de su jaula, cortarle las alas no cambiara mucho la situación. En último término, la decisión a favor o en contra podría depender del temperamento de cada ninfa en particular (especialmente en el caso de un ejemplar viejo). Podría empezar a adiestrarla sin cortarle las alas. Luego, si encuentra que la ninfa es bastante obstinada, podría ser una buena idea recortar algunas plumas de vuelo.<br />
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Si le parece oportuno recortar, debe hacerlo en ambas alas, a fin de que el ave sea incapaz de volar. Utilice unas tijeras afiladas y recorte todas las plumas excepto las dos remeras primarias más externas y siete de las plumas secundaria de cada ala, tan cerca de la base como sea posible. Tenga mucho cuidado de no cortar demasiado las plumas, ya que eso podría dar lugar a hemorragias. A una ninfa (carolina) no le produce dolor que le recorten las plumas, y después de la siguiente muda, las plumas cortadas serán reemplazadas por unas nuevas. Así pues, si la ninfa no esta completamente adiestrada para entonces, será necesario recortar de nuevo.<br />
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LA NINFA PARLANTE<br />
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Una vez que una ninfa (carolina) ha sido adiestrada para que vaya a la mano, uno puede realmente concentrarse en enseñarle hablar. Muchos aficionados son de la opinión que a una ninfa se la pueda domesticar y enseñar hablar al mismo tiempo, pero es mejor domesticar antes a la ninfa y después enseñarle hablar. Más adelante, en esta sección se describe un método de adiestramiento simultáneo para aquellos que quieran intentarlo. No todas las ninfas aprenden con facilidad, depende del carácter de cada una. En comparación con muchos loros, que pueden aprender fácilmente 100 palabras o más, las ninfa (carolinas) pueden aprender un número limitado de palabras y expresiones, aunque son bastante capaces de aprender a silbar melodías. Aunque las ninfas jóvenes son generalmente las mejores alumnas, no es imposible adiestrar a una ninfa que sea ya algo mayor, siempre y cuando el adiestrador tenga el entusiasmo y la paciencia necesaria.<br />
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Antes de embarcarse en enseñar a hablar a una ninfa, esta debe sentirse completamente a gusto con su adiestrador. Un ejemplar recién llegado debe colocarse siempre cerca de la gente, pero no tanto como para que se asuste. Una vez que empecen las lecciones, las distracciones (tales como niños jugando ruidosamente, perros ladrando, música alta) deben mantenerse fuera del alcance de la vista y del oído. En el caso de que su ninfa (carolina) estuviera asustada durante los primeros días de adiestramiento, solo tratándola con paciencia y consideración podría hacerle recobrar su confianza y toda su atención por las palabras y frases que quiera enseñarle.<br />
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Esto no puede hacerse en pocos días; podría suponer varias semanas de duro trabajo. Para hacer que la ninfa confié en usted y le quiera, debe prestarle toda su atención. Si no puede o no va hacerlo, entonces no espere tener mucho éxito al adiestrar y enseñar a su ninfa a hablar. Una ninfa a la que solo se le suministre su ración diaria de comida y agua y, por lo demás, se la deje para que se las arregle por si sola nunca llegara a estar domesticada y, por supuesto, nunca aprenderá a repetir palabras.<br />
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INTELIGENCIA<br />
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La mayoría de las personas seguramente ya saben que los animales aprenden solo por imitación y/o repetición. Las ninfas (carolina), no pueden razonar o pensar de la misma manera que nosotros, aunque algunas aves dan realmente la impresión de ser capaces de hacer justamente eso. Por tanto, hay que enseñar a la ninfa (carolina) a repetir o imitar cosas que haya atraído su atención. Se les debe enseñar la repetición de ciertas frases y las respuestas a ciertas preguntas de modo que las usen en momentos apropiados. (En la sección: Usar la psicología de la ninfa podrá encontrar información complementaría).<br />
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MACHO O HEMBRA<br />
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Muchos adiestradores creen firmemente que no importa si la ninfa que va adiestrarse es macho o hembra. A pesar de la extendida creencia de que el macho es más fácil de adiestrar, se ha encontrado que ambos sexo son igualmente capaces de aprender a realizar juegos y a repetir palabras y frases. Naturalmente, usted puede encontrar un "zopenco" en cada sexo. Se ha observado varias veces que las ninfas mejor adiestradas son simplemente las alumnas favoritas del adiestrador, sean macho o hembras.<br />
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Un hecho digno de mención es que los niños y las mujeres son mejores instructores, probablemente porque el tono de la voz de una mujer o de un niño es mucho más fácil de imitar para una ninfa que la voz de un hombre o de un chico ya mayor.<br />
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DISTRACCIONES<br />
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Esta ampliamente aceptada la teoría que explica que cubriendo la jaula con un trapo o un periódico, de modo que la ninfa (carolina) no pueda ver a su profesor, esta aprende palabra más rápidamente. Algunos adiestradores están convencidos de que a un ave le gusta oír y ver a su profesor. No obstante, si usted seda cuenta de que su ninfa aprende mejor cuando no puede verle, entonces naturalmente tape la jaula. Cubrir tanto la parte de atrás como los lados de la jaula tiene la ventaja obvia de que la ninfa (carolina) no se distraerá con nada que este sucediendo a su alrededor. Así, el ave le prestara toda su atención.<br />
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MANTENER SU ATENCIÓN<br />
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En cada sesión de adiestramiento, debe solicitar la atención de su ninfa (carolina) y disponer el escenario a fin de conseguir los mejores resultados. Las campanas, espejos y otros juguetes que distraigan su atención deben apartarse mientras usted este adiestrando a la ninfa. Nunca intente adiestrar a dos ninfas al mismo tiempo. Aun que estén en diferente jaulas, dos aves en la misma habitación se imitaran una a la otra antes de escuchar a un adiestrador humano.<br />
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LENGUAJE OFENSIVO<br />
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A muchos de los que tienen aves parlantes, por una u otra razón les gusta enseñarle palabras obscenas u ofensivas. Dicha práctica es muy infantil y de muy mal gusto. Estos adiestradores deberían tener en cuenta el hecho de que la ninfa podría poner a su familia en una situación embarazosa al usar una palabra mal solamente en un momento o lugar inapropiado. No es en absoluto difícil enseñar a una ninfa un lenguaje desagradable. Las palabras utilizadas suelen ser cortas y tienen una combinación de silabas fácilmente repetible. Sin embargo, esta es una excusa pobre para enseñar a las ninfas cosas que ellas no entienden y que podrían ofender a alguien y afectar a los niños de manera adversa.<br />
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UN MÉTODO DE ADIESTRAMIENTO<br />
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Mucha gente que ha adiestrado ninfas (carolinas) para que hablen han llegado a la conclusión de que el proceso lleva a mano mucho menos tiempo del que se esperaba al principio. Por comparación los niños a menudo tardan dos años o más para aprender a formular un discurso inteligible o sensato. El primer requisito para enseñar con rapidez a su ninfa a repetir palabras y frases es que usted tenga la paciencia necesaria y que ame la tarea que tiene por delante. Por ejemplo, un ave que se muestra desinteresada o es una alumna "difícil" nunca debe ser castigada, sino, por el contrario, debe ser tratada con amor y cariño.<br />
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La palabra o frase que se vaya a enseñar debe ser pronunciada claramente en el mismo tono y a la misma velocidad a intervalos durante un periodo de unos quince minutos, después del cual se hará una pausa de cinco minutos antes de continuar con la misma lección. Durante la pausa la lección debe empezar a asimilarse, así que asegúrese de que no haya otras distracciones. No hable con nadie de manera que la ninfa (carolina) los oiga, ni encienda la radio o la televisión luego, tras la pausa, empiece de nuevo y use solo las mismas palabras o expresiones.<br />
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Después de tres o cuatro sesiones por la mañana, la ninfa puede dejarse sola para que reflexione sobre lo que ha oído hasta la tarde, cuando repita las lecciones dos o tres veces más. No elogie al ave hasta que domine una palabra o expresión determinada perfectamente. Aparte de las lecciones específicas de habla, le será útil una palabra o expresión apropiada cada vez que entre en la habitación en la que tenga la ninfa. Su saludo de "buenos días" puede considerarse como parte del material del adiestramiento, así como sus "buenas noches" cuando apegue la luz para retirarse.<br />
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Si este método de instrucción no parece funcionar después de un periodo razonable (3 o 4 días seria lo adecuado), tendrá que intentarlo con otro método. La ninfa puede que progrese más en una habitación a media luz, dos veces al día, en sesiones de adiestramiento cortas de unos treinta minutos cada una. La ninfa (carolina) debe poder oírle pero no verle, y a la larga usted recibirá su recompensa al oír repetir lo que le haya enseñado. Recuerde que nunca debe perderla paciencia ni castigar al ave de ninguna forma. Cualquiera de estas acciones muy probablemente tendrá un efecto opuesto a sus intenciones, porque la ninfa asociara el aprendizaje con el castigo. Con un solo gesto de impaciencia o palabra de enfado puede convertir a su ave dulce y mansa en una criatura nerviosa y agresiva, la cual requerirá entonces incluso más paciencia para volver a la "normalidad". Solo tratando a sus animales con el mayor amor que pueda reunir, estos responderán con gratificante obediencia, devoción y afecto (lo cual es mucho más importante que cualquier truco para aprender con el que puedan, o no, tener éxito).<br />
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USAR LA PSICOLOGÍA<br />
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Adiestrar una ninfa será mucho más fácil si sabe un poco de su psicología y aplica este conocimiento a las lecciones. La asociación entre tiempo y acción (entes caso la palabra hablada) es muy fuerte en psitácidas y otras aves parlantes. Por ejemplo, si quiere que su ninfa (carolina) diga "buenos días" en el momento idóneo del día no tendrá sentido enseñarle esta frase por la tarde. Por tanto, use "buenos días" solo por las mañanas, "buenas noches" por la noche, "adiós" cuando alguien se vaya, etc. Si quiere que su ninfa repita el nombre de un tipo en particular de semilla o de comida, entonces repita ese nombre cuando le sirva la comida. La ninfa asociara así la palabra con el tipo de comida en particular y la dirá solo cuando lo vea. Es interesante apuntar que a las ninfas (y otros loros) se les puede enseñar a usar correctamente los nombres de los miembros de la familia.<br />
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Muchos adiestradores han obtenido grandes éxitos simultaneando la domesticación y el adiestramiento en el habla. Un método común usado para hacer esto es el que sigue: tras dar al recién llegado el agua y la comida adecuada en su primer día, retire todos los platos de comida y agua de la jaula la misma tarde. A primera hora de la mañana del día siguiente, déle de comer a mano a la nueva ninfa y déle agua, todo el tiempo repitiendo la palabra que quiera que aprenda. Al poco tiempo, la ninfa asociara las palabras que usted le este enseñando con el hecho de que esta a punto de recibir una buena comida, y pronto aprenderá a repetir esas palabras. Cuando vaya a enseñarle nuevas palabras, puede usar el mismo método, hasta que el ave haya "aprendió a aprender". Después debería ser sencillo enseñar a la ninfa de la manera descrita en primer lugar, ya que el adiestrador, no la comida, se habrá convertido en el aliciente para aprender. De igual modo, su sola presencia debería ser suficiente para incitar a su emplumado amigo a representar su repertorio entero. Al recompensar al ave con un poco de su comida favorita después de cada representación, asegurara, por supuesto, que no pierda interés en responder a sus indicaciones con la reacción adecuada.<br />
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Algunas ninfas (carolinas) tienen el hábito de rehusar hablar cada vez que usted se acerca a sus jaulas. Una ninfa puede usar el repertorio que se le ha enseñado para atraerle a su jaula, asociando su uso con la compañía y el cariño que anhela. Una vez que llegue a la jaula, el ave considerara que su táctica ha funcionado y así pues no necesitara más necesidad de hablar. Si se vuelve para irse, la ninfa empezara a hablar de nuevo, a menudo con un torrente de palabras y expresiones elaboradas con el fin de persuadirle, de que se quede.<br />
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Las primeras palabras són las mas difíciles de enseñar a la ninfa para que las repita. Sin embargo, con el tiempo desarrollara una creciente aptitud para aprender palabras nuevas, expresiones o incluso frases. Tendrá que dar a su ninfa (carolina) tanta atención como pueda, poniendo un continuo esfuerzo en enseñarle. Sin esfuerzo, no tendrá éxito. Sin embargo, a medida que la amistad con su ave se haga mas estrecha, su atención y esfuerzo ya no le parecerá un trabajo rutinario (si es que alguna vez lo había sido) y esperara ansiosamente complacer cada contacto que pueda tener con su pequeño amigo emplumado.<br />
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GRABADORAS<br />
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Existen una serie de discos y cintas que dan instrucciones para el adiestramiento de loros, periquitos y aves mina. Si quiere tener éxito rápidamente al enseñar a su ave, podría serle útil dicho disco, especialmente si no tiene mucho tiempo para adiestrarla personalmente. Un disco muy bueno es Train your bird in stereo (Adiestre a su ave en estero), preparado por los famosos avicultores americanos Henrry J. Bates y Robert L. Busenbark. Un folleto claro e interesante acompaña al disco. La cinta de video The Cockatiel (La Carolina) del Dr. Matthew M. Vriends, también esta disponible en muchas tiendas de animales. Otra alternativa seria, si usted tiene una grabadora, simplemente grabar las diversas palabras y frases que quiera que aprenda, y a partir de ahí todo lo que necesitará es poner la grabación tantas veces como quiera, hasta que la ninfa (carolina) logre repetir las palabras de manera impecable. Otra ventaja de este método, es que puede dejar a la ninfa a su aire mientras suena Jacinta y aprenderá en su ausencia. Si su propia voz esta en la grabación, naturalmente la ninfa pensara que usted esta presente, ya que reconocerá su entonación personal.<br />
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El talento repetitivo de una ninfa (u otra especie de ave imitadora) no se limita a palabras y expresiones. Tarde o temprano notara que su ninfa esta repitiendo sonidos tales como, por ejemplo, el silbido de otra ave, no necesariamente de su propia especie. Hay loros del Amazonas que imita impecablemente el chillido de una carretilla, el chirrido de bisagras de puertas mal engrasadas, e incluso ¡la tos de fumador del abuelo! Cualquier sonido que pueda ser imitado atraerá pronto la atención de un ave si el sonido es repetido lo bastante a menudo. Tómelo como una advertencia de amigo.<br />
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RADIO Y TELEVISIÓN<br />
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Las ninfas (carolinas) pueden aprender a repetir cuarenta palabras o más. Pueden incluso decir frases cortas en el momento apropiado. Sin embargo, muchas aves de la familia de los loros (periquitos) tienen dificultad para vivir con una radio, televisión o reproductor de CD en marcha. En tal entorno, pasaran por alto todo lo que han aprendido y reaccionaran chillando tan alto como puedan. Si tiene más de un ave la situación llega a ser incluso peor: sus animales competirán unos con otros para ver quien grita más alto.<br />
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A los periquitos también les gusta hacer eso. Por el contrario, muchas aves muestran un cierto aprecio por la música suave y melódica, y hay loros, periquitos y ninfas balanceando su cabeza como siguiendo el ritmo de la melodía.]]></content:encoded>
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